De papel y tinta: American Photographs

Si hay un nombre que marcó la fotografía de la primera mitad del siglo XX, ése es el de Walker Evans. Un fotógrafo indomable que introdujo un documentalismo objetivo, distante y frío, que, navegando a contracorriente, consiguió poco a poco marcar un nuevo camino donde la fotografía podría desarrollarse de forma libre, y sin ataduras propagandísticas o sentimentales de ningún tipo. Más lírico, más poético, más difícil en ocasiones de comprender.

En 1938 el Museo de Arte Moderno de Nueva York (Moma) dedicó a Evans la primera exposición individual a un fotógrafo de su historia. Y en paralelo a ese gran acontecimiento, publicó también el libro “American Photographs”. Un libro que fue fuente de inspiración de toda una generación de fotógrafos que llegaron con posterioridad y que encontraron en las imágenes de Evans una invocación a la creación más personal e íntima. El trabajo de Robert Frank, Lee Friedlander o incluso Diane Arbus no podría entenderse sin su ruptura previa.

“American Photographs” contiene 87 fotografías tomadas entre los años 1929 a 1937, que a modo de gran retrato anónimo de la sociedad americana de la época, abarca temas que van desde la Gran Depresión, a la industrialización o la arquitectura del momento. Retratos, fachadas de edificios, escaparates, patios… todo lo que le llamaba la atención a lo largo de sus numerosos viajes por el interior de los Estados Unidos. Unas imágenes que no tenían la finalidad concreta que otros fotógrafos contemporáneos imprimían a su trabajo, ya fuera por una serie de motivaciones sociales o políticas. En Evans, su trabajo documental es una puerta abierta a una gran amplitud de significados, cuya motivación es simplemente exponer una visión personal del mundo.

Esta visión libre y única no fue bien entendida a lo largo de su carrera. Así, su experiencia como fotógrafo para la Farm Security Admnistration, que tenía una clara misión propagandística a la hora de vender a la opinión pública el gasto que se estaba realizando para ayudar a “las víctimas” de la Gran Depresión, estuvo marcada por la falta de entendimiento con el jefe del departamento, Roy Stryker. Stryker buscaba imágenes que llegaran con facilidad al corazón de los norteamericanos, y las imágenes de Evans eran demasiado “radicales” para tales propósitos. De esta manera, su etapa en esta organización estatal fue de poco más de un año, ya que su jefe acabó despidiéndole.

Evans huía de etiquetas y encasillamientos. En una época extremadamente politizada, no buscaba la verdad, ni la realidad, simplemente invocar sus entrañas para mostrar al mundo lo que veía, y del modo en que lo veía. Sus creaciones nos han quedado como testimonio vivo de una forma de interpretar la realidad, con todas las limitaciones e ilimitaciones de una cámara fotográfica.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: