Archivos Mensuales: noviembre 2012

Nuevas miradas: Serkan Taycan

Hay ocasiones en las que encuentras un determinado proyecto que te llama la atención, pero luego, cuando vuelvas a revisar su trabajo, tiempo después, no encuentras continuidad en esos detalles que habían suscitado tu interés.  Algo así me ha pasado con el fotógrafo turco Serkan Taycan (1978). Al menos hasta la fecha, porque es obvio que en ocasiones encontrar un tema, madurarlo y desarrollarlo puede llevar mucho tiempo.

Hace unos años, descubrí su ensayo “Homeland”, que tenía todos esos condimentos que juntos producen un excelente resultado, dentro de unos parámetros actuales del ensayo fotográfico. Un retorno a su lugar de origen en la Anatolia, en forma de retratos, detalles y paisajes, en diseño cuadrado, con ese aire simbólico y nostálgico que suelen presidir estos reencuentros con las raíces personales de cada uno. Donde, a pesar de que los mundos referenciales están muy ligados a conexiones internas, muchas veces las fotografías consiguen hacernos sentirlos, a poco que nos detengamos y prestemos atención a las imágenes. Así me ocurrió con este ensayo.

Puesto el listón alto con esta obra, los otros trabajos del fotógrafo turco te dejan algo frío, con trípticos y proyectos más superficiales. Las fotografías seleccionadas a continuación pertenecen todas a la serie titulada “Homeland”:

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Las mil caras de… Truman Capote

Hay artistas que nos han legado un trabajo de indudable talento, y una imagen que pervive y pervivirá casi por encima de su obra. En el caso del escritor Truman Capote, todos recordaremos novelas como “Desayuno con diamantes” o “A sangre fría”, o sus relatos y guiones cinematográficos. Pero también, una imagen externa cultivada y dirigida con un sentido de la proyección y el marketing, que convierte a Truman Capote en un adelantado a su tiempo, y precursor del personaje icónico, artista de su obra y diseñador de su externalidad.

El escritor norteamericano era un auténtico manjar para cualquier fotógrafo, dispuesto a participar con la teatralidad necesaria para conseguir un impactante retrato. Y por ello le he elegido para comenzar una serie donde veremos, centrados en un personaje, cómo diferentes fotógrafos han abordado y realizado un retrato de él. Diferentes autores fotográficos, con estilos distintos, enfrentándose al mismo personaje. Y en este caso, casi todos los grandes fotógrafos de diferentes épocas dirigiendo su objetivo hacia Capote, desde Cartier-Bresson a Richard Avedon, pasando por grandes como Cecil BeatonIrving Penn e incluso Andy Warhol.

Aproximadamente, las fotografías siguen un orden cronológico, con las fechas que he podido encontrar. En una de las imágenes, no he conseguido el nombre del autor:

Henri Cartier Bresson, 1947

Cecil Beaton, 1947

Carl Van Vechten, 1948

Irving Penn, 1948

Autor desconocido, 1948

Richard Avedon, 1955

Roger Higgins, 1959

Jane Brown, 1959

Steve Schapiro, 1963

Irving Penn, 1965

Mike Salisbury, 1970

Richard Avedon, 1974

Andy Warhol, 1979

George Rose, 1980

Robert Mapplethorpe, 1981

Leonard Freed, los ojos de Magnum en la transición española

Después de la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, poco a poco la libertad de prensa fue ganando terreno  dentro del opaco panorama español hasta la fecha, y los fotoperiodistas eran testigos en primera línea de todo lo que acontecía. Manifestaciones, huelgas, agitación política, y nombres como los de Manuel Barriopedro, Manel Armengol, Manuel Hernández de León, Juan Santiso o Paco Elvira, entre otros muchos, que se encargaron de inmortalizar todos esos momentos para la historia de este país.

Pero esa España convulsa también protagonizó importantes espacios en los medios de comunicación internacionales, que después de la etapa gris del franquismo, volvieron a centrar sus focos aquí, para trasladar esos primeros rayos de esperanza que se iban observando. E igual que durante la Guerra Civil, donde numerosos fotógrafos acudieron para ilustrar las revistas y medios de la época, también, aunque sea menos conocido, en la transición española vinieron grandes fotógrafos para ser testigos de lo que iba aconteciendo.

Uno de ellos fue Leonard Freed, fotógrafo norteamericano nacido en Nueva York en 1929, y miembro de la Agencia Magnum desde 1972, que en 1977 fue enviado a nuestro país para retratar la campaña electoral de las primeras elecciones democráticas después de la dictadura. A Leonard Freed le podemos recordar por sus célebres imágenes del movimiento americano por los derechos civiles, o sus ensayos fotográficos sobre los alemanes y sus orígenes judíos.  Pero menos por estas fotografías que realizó en España, y que  son interesantes desde un punto de vista histórico, y también porque permiten trazar una línea entre esas fotografías que realizó 40 años antes uno de los fundadores de la Agencia Magnum en España, Robert Capa, y estas imágenes de uno de sus miembros en los años 70, Leonard Freed. Diferentes motivos, diferentes estilos, pero siempre presente el afán por documentar los grandes acontecimientos políticos y sociales que acontecían y acontecen a lo largo y ancho del mundo.

En alguna de las fotografías encontradas en el archivo de Magnum, podemos ver que Leonard Freed fotografió desde los mítines de los partidos políticos, hasta a los personajes políticos de la época, como Adolfo Suárez, Felipe González o la Familia Real, y también la intensa politización de la vida de la calle en aquellos años.

Todas las fotografías realizadas por Leonard Freed en 1977.

La frase fotográfica de los martes

“No hay nada tan misterioso como un hecho claramente presentado.”

Gabriele Basilico.

 

Raíces: Joel Meyerowitz y Rineke Dijkstra

Hace unos días leía una entrevista a Joel Meyerowitz, de actualidad porque se cumplen 50 años de su espléndida y extensa carrera fotográfica. En esta entrevista, recordaba una serie de retratos a bañistas que realizó a comienzos de los ochenta. Posados, mirando a cámara, utilizando el mar de fondo, y muchos de ellos realizados a adolescentes.

Como señalaban en el artículo, con un sorprendente parecido al trabajo posterior de la fotógrafa holandesa Rineke Dijkstra. Incluso, como señala Joel Meyerowitz, este conjunto de fotografías fueron expuestas en Amsterdam, en 1983. Nueve años antes de que Disjkstra comenzara a fotografiar a adolescentes de diferentes partes del mundo, utilizando también el mar como fondo.

¿Conocería este trabajo de Meyerowitz?. ¿Visitó Disjkstra esta exposición del fotógrafo norteamericano?.  Habría que preguntárselo a la artista holandesa. Pero esta coincidencia, me sirvió de excusa para comenzar una serie de artículos en los que iré comparando el trabajo de un fotógrafo con el de otro posterior. Y ver ciertas semejanzas que se puedan encontrar entre ellos.

Por supuesto, no quiero que sirva como “dedo acusador” de ningún plagio. Esos parecidos seguramente en la mayoría de los casos puedan ser casuales. Más que nada, estos artículos pueden servir para conocer más las raíces de la fotografía, conocer de dónde venimos y resaltar como hay una tradición previa que no tenemos en ningún caso que desdeñar.

Evidentemente, las influencias existen desde el mismo momento en que un fotógrafo pretende formarse y adquirir la base cultural del medio, necesaria para desarrollar un trabajo sólido. Lo que no es óbice para que luego pueda desarrollar un trabajo personal, heredero de una tradición ya de muchos años, pero donde podamos encontrar esa visión única que nos hará reconocer la voz de un proyecto con personalidad propia.

Si analizáramos la historia del arte, podríamos encontrar esas influencias de anteriores maestros, en los creadores más contemporáneos. Y casi todos los artistas han comenzado de una u otra manera imitando las referencias previas, hasta que han podido ir construyendo su particular visión.

En el caso de Rineke Disjkstra sí pueden existir esos parecidos, pero también hay notables diferencias, en la iluminación, por ejemplo, con el uso del flash por parte de la artista holandesa. También en la forma de trabajar una serie, donde Disjkstra sigue un esquema fijo de encuadre y composición, muy contemporáneo, mientras que Meyerowitz funciona con ejes más libres y con pretensiones, al menos en esta serie, más modestas.

Disjkstra viene de una concepción formalmente clásica del retrato, que podría tener como antecedentes no fotográficos, la escuela pictórica flamenca, y ya dentro de la historia de la fotografía, nombres como August Sander. Mientras, el fotógrafo norteamericano, procede de la fotografía de calle, de la fotografía más impulsiva y visceral, aunque se trate de un autor polifacético, que ha abarcado diversos géneros fotográficos.  Y en esos años, comienzos de los años ochenta, todavía no existía esa tendencia procedente de Alemania y la llamada “escuela de Dusseldorf” de estandarizar y conceptualizar las series fotográficas, bajo rígidos parámetros estéticos y formales, ya fuera un paisaje o un retrato. Características que sí podemos encontrar en la creadora holandesa.

Aquí podemos ver las obras de estos trabajos de Joel Meyerowitz y Rineke Dijkstra:

Joel Meyerowitz

Joel Meyerowitz

Joel Meyerowitz

Rineke Dijkstra

Rineke Dijkstra

Rineke Dijkstra

Nuevas miradas: Kai Loeffelbein

Nacido en Alemania, en 1981, Kai Loeffelbein se ha ido labrando una interesante carrera como fotógrafo documental, cercano al fotoperiodismo de interés social y político. Dada la cantidad y calidad de fotógrafos que se mueven en este campo, es complicado destacar. Pero Loffelbein lo ha conseguido con su último proyecto, “Kids of Sodom”. Un apocalíptico trabajo sobre un basurero tecnológico en Accra, Ghana.

En este lugar, donde se asienta uno de los barrios más pobres de la ciudad africana, conocido como “Sodoma y Gomorra”, van a parar miles de toneladas de desechos industriales procedentes del “primer mundo”. Y aquí, cientos de personas, muchas de ellas niños, rebuscan sin ningún tipo de protección entre los dispositivos electrónicos, algunos tóxicos, para intentar conseguir un mísero dinero. Debido a ello, contraen enfermedades y su salud se debilita, además de la degradación del medio ambiente que ocasiona el vertedero.

El trabajo es muy contundente y explícito, con un uso del color que ayuda a realzar lo dantesco del lugar, que parece extraído de la irrealidad de alguna película post-desastre nuclear. Pero aquí la realidad supera ampliamente la ficción, y el paisaje de detritus tecnológico nos muestra la otra cara de nuestro progreso. Unos irracionales resultados de los que el fotógrafo alemán no puede escapar, atrapándonos en ese “mad max” de África que se encuentra en Ghana.

Por lo demás, también podemos encontrar en la web de Kai Loeffelbein un interesante trabajo sobre los musulmanes en Alemania, y un inquietante proyecto, del que sólo hay cinco fotografías, de la persecución de “presuntas brujas” en la India.

Las fotografías seleccionadas pertenecen al proyecto “Kids of Sodom: E-Waste in Ghana”:

Todas las fotografías son de Kai Loeffelbein

Becas Guggenheim, un impulso para la fotografía

Cuando estudias la historia de la fotografía, encuentras algo recurrente en la biografía de muchos de los grandes autores del siglo XX. En algún momento de su carrera, una beca les ayudó a comenzar, desarrollar o finalizar un proyecto fotográfico. Y una beca pionera en ese sentido, y que ha posibilitado la realización de alguno de los hitos visuales del siglo pasado, son las becas que otorga la Fundación John Simon Guggenheim.

Y sirva como ejemplo que “The Americans”, de Robert Frank, y “American Prospects”, de Joel Sternfeld, se pudieron llevar a cabo gracias a las becas que recibieron ambos en 1955 y 1978, respectivamente. Dos grandes ensayos, de los que hemos hablando aquí  en alguna ocasión, que dieron como fruto dos libros fotográficos de referencia a lo largo de la historia del fotolibro.

Pero Frank y Sternfeld no han sido los únicos fotógrafos de renombre que han recibido las ayudas Guggenheim en alguna ocasión. Desde la creación de las becas, allá por 1925, varias decenas de creadores han sido galardonados con estas becas. El primer fotógrafo que la recibió fue Edward Weston en 1937. Y tres años después, en 1940, fue Walker Evans quien consiguió una ayuda de esta sociedad filantrópica. Sin duda, dos nombres de oro que tuvieron su reconocimiento, y sobre todo, sustento financiero, para realizar su obra más personal.

En los siguientes años, si repasamos el listado de galardonados, y aparte de Frank y Sternfeld, hay una gran cantidad de fotógrafos ampliamente difundidos y que han aportado todos ellos mucho talento en el desarrollo de la fotografía como documento y como arte:

Dorothea Lange, en 1941.
Bruce Davidson, en 1961.
Diane Arbus, en 1963.
Garry Winogrand, en 1964.
Imogen Cunningham, en 1970.
Joel Meyerowitz, en 1970.
Mark Cohen, en 1971.
André Kerstész, en 1974.
Emmet Gowin, en 1974.
Nicholas Nixon, en 1976.
Sylvia Plachy, en 1977.
Cindy Sherman, en 1983.
Ralph Gibson, en 1985.
Sally Mann, en 1987.
Andrea Modica, en 1993.
Brian Ulrich, en 2009.
Shelby Lee Adams, en 2010.
Paul Graham, en 2010.
Douglas DuBois, en 2012.
John Gossage, en 2012.
Fazal Sheikh, en 2012.

También, por supuesto, y especialmente en las últimas décadas, cuando la fotografía tuvo más presencia dentro de las becas, hay nombres desconocidos o cuyo trabajo no ha tenido la trascendencia de los anteriormente mencionados.

En la actualidad, las Becas Guggenheim siguen impulsando ideas de todo tipo, con una media de 35.000 dólares de recompensa. Y aunque aquí nos refiramos a la fotografía, estas becas premian también otros campos de la cultura, el arte y las ciencias. Eso sí, sólo pueden participar personas que residan en Canadá y Estados Unidos. Y, desde 1984, también se destinan becas a proyectos realizados por residentes en América Latina y el Caribe.  Pero hasta nuevo aviso, las becas latinoamericanas se suspendieron para los proyectos de 2012. Esperemos que puedan continuar en el futuro.

Por lo general, desde la fundación norteamericana, se han premiados a proyectos muy sólidos o autores con una trayectoria ya bastante establecida, como prueba que artistas como André Kerstész e Imogen Cunningham, recibieran el premio en la década de los 70, pasada ya su más excelsa madurez. Y, como suele suceder con este tipo de ayudas, hay que presentar  un trabajo al cual se dedicará el dinero, con un plazo determinado de finalización. Aquí está la web donde consultar la información: http://es.gf.org/

Vemos ahora el trabajo de alguno de los becados a lo largo de la historia:

Mark Cohen, Beca Guggenheim, en 1971.

Ralph Gibson, Beca Guggenheim, en 1985.

Andrea Modica, Beca Guggenheim, en 1993.

Douglas DuBois, Beca Guggenheim, en 2012.

Extrañados: Alex Majoli para Nike

Todos conocemos el trabajo fotoperiodístico del italiano Alex Majoli, por el que ha sido recompensado con numerosos premios y con el ingreso en la prestigiosa Agencia Magnum. Pero Majoli es un fotógrafo muy versátil, capaz de realizar fotografía de guerra, de primera línea, en un blanco y negro clásico, como hizo durante la guerra de los Balcanes, e igualmente realizar un reportaje en color, con un uso muy escénico del flash, en la Plaza Tahir de El Cairo, durante la “revolución árabe”, trabajo por el que fue premiado con un World Press Photo.

Es uno de esos fotógrafos con la dosis de talento y la inteligencia suficiente para hacer cosas muy diferentes, y casi todas ellas con una factura excelente.  Así lo atestigüan también los encargos realizados para New York Times Magazine, Vanity Fair o National Geographic, entre otras publicaciones. Además, Alex Majoli ha realizado numerosas campañas publicitarias para diferentes marcas, como Vodafone y Nike.

Precisamente, he seleccionado unas fotografías  hechas para Nike, dentro de esta sección llamada “Extrañados”. Unas imágenes donde Nike “se aprovecha” de la estética del fotoperiodismo en blanco y negro, que tan bien domina Majoli, y que tan poco publicitario es en principio, para crear unas imágenes sobrias, pero con la autenticidad propia de este determinado estilo.

A continuación, algunas de las fotografías de la campaña:

Todas las fotografías han sido realizadas por Alex Majoli para la firma Nike

La frase fotográfica de los martes

“El gran arte es la expresión externa de la vida interior del artista, y esta vida interior se traducirá en su visión personal del mundo.”

José Manuel Navia.

Louis Draper, ¿el último descubrimiento?

Gracias al blog http://blakeandrews.blogspot.com.es, conocíamos un nuevo descubrimiento póstumo, el de Louis Draper. Se trata de un fotógrafo hasta ahora desconocido del que una editorial se ha puesto el firme propósito de dar a conocer su legado. Por ahora, mediante un blog donde irán subiendo poco a poco su trabajo, pero que probablemente tendrá culminación en forma de libro y/o exposición. Veremos lo de que da de sí ese archivo.

De momento, tenemos el antecedente de Vivian Maier, esa niñera que ha asombrado al mundo con la calidad de sus imágenes. De Draper hemos visto demasiadas pocas fotografías como para emitir un juicio sobre el valor de su obra.  Pero hay que reconocer que estas historias gustan.

El blog: http://thelouisdraperproject.wordpress.com