Provoke, una revista convertida en mito

En 1968 apareció una revista en Japón que dio voz a toda  una generación de fotógrafos que se habían criado en un país derrotado y destrozado después de la 2ª Guerra Mundial. Se llamó Provoke, y fue creada en Tokio por los fotógrafos Takuma Nakahira, Shomei Tomatsu y Yutaka Takanashi, el poeta Takahiko Okada,  y el crítico de arte Koji Taki. Una publicación pequeña en tirada, ya que nunca sobrepasó las impresiones de más de 1000 ejemplares, pero cuya influencia y trascendencia ha traspasado las barreras del tiempo.

En una época en la que el desarrollo económico de Japón avanzaba a pasos agigantados, y la eficiencia y laboriosidad de sus habitantes era un ejemplo para otros lugares del planeta, aparecieron una serie de fotógrafos que,  utilizando un estilo que podríamos denominar “sucio”, nos enseñaron la otra cara de la moneda. Comprendimos que tras esa impoluta fachada, que había superado aparentemente el trauma de la Guerra Mundial, se escondía una sociedad que sufría y que caminaba desorientada entre una cada vez más omnipresente cultura occidental y una excelsa tradición manchada por el reciente pasado imperialista.

Y es que un acontecimiento tan terrible, que culminó con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, permanecía en el subconsciente de una generación de fotógrafos que eran niños en aquellos tiempos, pero que habían crecido dentro de una sociedad marcada por esa tragedia y por la derrota de Japón.

La transformación sufrida por el país desde 1945, con la ocupación militar estadounidense presente, le llevó de ser un país totalmente destruido, a desarrollar una industria tecnológica y automovilística que en la década de los años 60 ya conducía al país por la senda del progreso  y el alto crecimiento económico, culminados con la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964. Pero en ese camino, surgieron los conflictos, las manifestaciones estudiantiles de finales de los 60, y una juventud desorientada que buscaba su sitio dentro de toda esa situación bipolar.

En unos años, esos niños “post-guerra” fueron creciendo, coincidiendo en la utilización de la cámara de fotos como medio para expresarse. Y nada como algo tan directo para exteriorizar toda una serie de demonios interiores que venían atribulando a gran parte de esa juventud japonesa de la época.  Para ello, se sirvieron de una estética desenfocada y ruidosa, de un blanco y negro que poco tenía de equilibrado y sereno, y sí mucho de subversivo y perturbador.  Aunque en unas personalidades tan marcadas como las de Eikoh Hosoe, Shomei Tomatsu, o Daido Moriyama, es difícil hablar de una estética y temática común.

Igual que estaba haciendo Robert Frank en los Estados Unidos, el carácter de estos fotógrafos se proyectaba sobre la imagen, y se introducía en forma de lo que se ha denominado como “documentos subjetivos”. Pero de una manera sorprendente, que en aquellos tiempos, y a medida que esa fotografía iba traspasando  las fronteras de la nación asiática, consiguió revolucionar la creación visual, con ese aspecto tan único y diferente a lo que se hacía en el “mundo occidental”.

Todos ellos encontraron en la revista Provoke una plataforma donde dar a conocer su trabajo, dentro de un proyecto que fue un verdadero manifiesto artístico, y que se sirvió también de la comunión con los textos para conseguir un resultado aún más impactante. En este sentido, la estética de la revista era igualmente transgresora, distinto a lo que se había hecho hasta la época, rompiendo las definiciones clásicas del diseño, fundiendo su concepto para formar parte de una comunión  con las imágenes a las que daba cabida.

La publicación tuvo una vida muy corta, ya que sólo se publicaron tres números, y un libro resultante titulado First Abandon the World of Pseudo-Certainty”, pero ha tenido una trascendencia a la altura de sus intenciones:  revisar la narrativa clásica visual y analizar las relaciones entre el lenguaje y la fotografía.  Como manifestaron en su primer número, “las fotografías son el reverso del mundo del lenguaje… El ojo del fotógrafo puede capturar fragmentos de la realidad que no pueden ser expresados por el lenguaje”.

Daido Moriyama

Eikoh Hosoe

Takuma Nakahira

Shomei Tomatsu

3 pensamientos en “Provoke, una revista convertida en mito

  1. Una España descuartizada | ComunicaTech 26 noviembre, 2014 en 11:47 am Reply

    […] por el movimiento Provoke, este Biólogo y director del posgrado de fotografía documental de IDEP Barcelona, deja ver en […]

  2. […] por el movimiento Provoke, este Biólogo y director del posgrado de fotografía documental de IDEP Barcelona, deja ver en […]

  3. […] Tu obra me recuerda a los fotógrafos japoneses de la posguerra como Daidō Moriyama o al movimiento Provoke en general. Jonathan Auch: Me gustan los fotógrafos japoneses de la era Provoke. Si tuviera que […]

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