Archivos Mensuales: diciembre 2012

Nuevas miradas: Mila Teshaieva

Reciente ganadora del premio Critical Mass 2012 Photo Award, Mila Teshaieva, nacida en 1974, es una fotógrafa que ha centrado su trabajo en las antiguas repúblicas soviéticas, con historias convulsas a sus espaldas, y que ahora mismo se debaten entre la tradición y la modernidad, entre los ricos recursos que poseen y el mal reparto de la riqueza, dentro de un capitalismo salvaje que se ha ido introduciendo poco a poco en los últimos años, aunque no así la democracia.

“Promising Waters”, su último proyecto, y por el cual sido reconocida con ese prestigioso galardón a la fotografía emergente, está centrado en la zona del Mar Caspio. Azerbaiyán, Kazajstán y Turkmenistán  se reparten parte de las costas de este recurso acuífero, y también los recursos de petróleo y gas que guardan en su interior. Esta riqueza contrasta con la realidad de unos países donde la mayoría de la población no puede disfrutar de los ingresos que están llegando gracias a estos grandes recursos, acrecentando la separación entre la élite económica y política y el pueblo, que observa como el paso de una sociedad comunista a otra capitalista pasa antes sus ojos sin que su vida haya sido mejorada.

Las fotografías de Mila Teshaieva, con un aire documental contemporáneo, a medio camino entre el fotoperiodismo y la fotografía de autor, donde se mezclan retratos abiertos y paisajes, nos trasladan un sentimiento de tristeza, de soledad e incluso de incertidumbre por todos los cambios que se suceden en estos lugares. Cambios en el paisaje, en su manera de ganarse la vida, y ante los que asisten impotentes sus habitantes viendo cómo se desmorona el mundo que tenían a su alrededor.

“Legacy of Pride and Shame”, su anterior proyecto, en cambio, es muy diferente, y la estética  es menos equilibrada, más comprometida y fotoperiodística. Una obra realizada con más nervio, que parece ejecutada “cámara en mano”, mientras “Promising Waters” parece “cámara en trípode”.

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Todas las fotografías seleccionadas están realizadas por Mila Teshaieva, y pertenecen al proyecto “Promising Waters”

Extrañados: Bill Owens para Rodarte

El fotógrafo Bill Owens ha quedado unido como pocos a un proyecto fotográfico. En su caso, a “Suburbia”, el célebre fotolibro publicado en 1973 donde Owens nos mostraba las apariencias del “sueño americano”, simbolizado en esas zonas residenciales donde las repeticiones de casas, jardines, coches y familias, uniformiza los deseos y aspiraciones de la clase media norteamericana.

Desde entonces, Owens ha desarrollado una carrera que no ha conseguido recuperar el impacto de aquel trabajo. Incluso, durante años, abandonó la fotografía y se dedicó a diferentes trabajos relacionados con otra de sus pasiones, la cerveza. Sus últimos proyectos fotográficos poco tienen que ver con la intensidad de aquel “Suburbia”, y el blanco y negro de sus inicios ha dado paso al color.

Pero, sorprendentemente, nos hemos reencontrado a Bill Owens como autor de las fotografías de la colección Primavera/Verano 2012 de la firma Rodarte, dirigida por las hermanas Laura y Kate Mulleavy con notable éxito. Unas imágenes protagonizadas por la actriz Elle Fanning, y que forman parte del número anual de “A Magazine”, del que se encargaron de dirigir creativamente las fundadoras de Rodarte.

Conocedoras seguramente de su trayectoria, las hermanas Mulleavy le eligieron para mostrarnos a la actriz en un escenario que podría ser propio de aquellos suburbios que retrató Owens, y con un estilo informal que pretende aportar verosimilitud a las imágenes.

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Todas las fotografías realizadas por Bill Owens para “A Magazine”, en colaboración con Rodarte

Los desnudos de Bill Brandt

El otro día hablábamos en el blog de los desnudos de Lee Friedlander, y comentábamos que un posible antecedente e inspiración de estas fotografías fuera el trabajo de Bill Brandt. El fotógrafo germano-británico, nacido en 1904, es conocido por su original tratamiento del cuerpo humano, tema que comenzó a estudiar ya en la madurez de su carrera, y después de una exitosa trayectoria como fotoperiodista y reportero.

A mediados de los años 40, empezó a emplearse en otro tipo de fotografía, llegando al desnudo, y convirtiéndolo en un campo para la experimentación y el desarrollo de nuevas formas de mirar. Tal como señaló una vez, “un fotógrafo debe poseer y conservar las facultades receptivas de un niño que mira el mundo por primera vez”. Y esto es lo que hizo con la fotografía de desnudo, probar, liberarse de cualquier corsé estilístico y compositivo, y utilizar las herramientas que su imaginación y la técnica le otorgaban.

Altos contrastes y uso de angulares fueron su seña de identidad durante estos años, creando distorsiones en unos cuerpos de los que se servía como si de un juego se tratara, fijándose en los volúmenes, las líneas, provocando una reacción en la mirada del espectador, que veía con nuevos ojos aquello que Brandt mostraba.  A medida que fue profundizando en este terreno, acentuó el contraste de las zonas oscuras y claras, maximizando los contornos y las formas, y llegando casi al surrealismo, que se apropia de muchas de ellas, siendo difícil distinguir unas partes de otras. Un surrealismo que conoció Brandt de primera mano cuando trabajó como asistente de Man Ray en París, a finales de los años 20, y que se  puede apreciar especialmente en los desnudos realizados a mediados y finales de los años 50.

Para Brandt el cuerpo humano parece ser un objeto, un estudio de escultura, donde el grafismo de sus imágenes aleja del naturalismo su trabajo, y lo acerca al subjetivismo más profundo. Poco queda ya en estas fotografías de su trabajo documental  de décadas pasadas, reflejando el Londres de la época y sus contrastes sociales. Y es que Bill Brandt regaló a la historia de la fotografía una de las carreras más diversas, amplias y originales.

En 1961 se publicó una selección de estas imágenes en el libro titulado “Perspective of nudes”.

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Todas las fotografías son obra de Bill Brandt

La frase fotográfica de los martes

“La fotografía es una lucha. El enemigo es el tiempo y vences cuando consigues congelarlo en el momento adecuado, evitando que algo que habla de ti y de lo que está pasando muera y desaparezca para siempre.”

Cristina García Rodero.

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Nuevo curso: Taller de Flash de Mano

Los próximos días 11 y 12 de Enero estaré impartiendo en Ultravioleta Escuela de Fotografía un taller de flash de mano o slr, como se quiera llamar. Un accesorio no muy bien visto en ocasiones, pero que bien utilizado, puede ayudarnos a conseguir fotografías con un aspecto más profesional. Un flash versátil y ligero, que puede tener los mismos usos que un flash de estudio, pero que nos permite trabajar con un equipo menos pesado y sin la dependencia de generadores y/o conexión eléctrica.

Muchos de los retratos que he realizado a lo largo de mi carrera para diferentes publicaciones, y que podéis ver en mi Facebook y página web, han sido iluminados con este tipo de flashes. Conocimientos y experiencias que compartiré con todos los participantes en el taller, que podrán comprender todas las posibilidades que tienen. Los que quieran inscribirse pueden dirigirse directamente a la escuela. Aquí os dejo con uno de esos retratos, realizado al actor Luis Tosar, para el que utilicé la luz de dos flashes de mano directos, conectados con la cámara de forma inalámbrica:

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Paul Fusco: Retrato colectivo desde un tren

Me impresionó mucho la primera vez que vi el trabajo de Paul Fusco, miembro de la Agencia Magnum, sobre la comitiva que llevaba los restos del asesinado Robert Kennedy en 1968. Por encargo de la revista Look, se subió al tren que transportaba desde Nueva York a Washington el cadáver de otro malogrado miembro del “clan Kennedy”. Y decidió dirigir su cámara a las miles de personas que se agolpaban a uno y otro lado de la vía para dar su último adiós a Robert Kennedy.

El pueblo norteamericano se convirtió en protagonista del reportaje, creando un potente retrato de una sociedad que estaba esperanzada con el nuevo Kennedy, que era candidato a la Presidencia de los Estados Unidos, y que ahora, tras su asesinato, se encontraba otra vez conmocionada y perdida. Como recuerda el propio Fusco, “a lo largo de la ruta del tren, boy scouts y bomberos monopolizaban la atención; monjas, algunas con gafas oscuras, amas de casa llorando, fueron sus testigos. Miles y miles de personas de color le esperaron silenciosamente ante un calor sofocante, algunas quizás por vivir cerca del ferrocarril, pero muchas otras estaban allí expresamente por él, y porque sabían que le echarían de menos”.

Caras incrédulas, rostros perplejos, tristes, algunos indiferentes, y un mosaico de clases, tipos y gestos, dentro de un trabajo que traspasa las barreras del fotoperiodismo y la fotografía documental clásica, difuminando las barreras entre los géneros fotográficos. La forma de hacer las imágenes provoca que en muchas de ellas la nitidez no esté 100% presente, realizando muchas veces lo que llamaríamos “barridos”, y nos tenemos que quedar con la atmósfera, con las pinceladas, en un ejemplo de lo que algunos han llamado “antifotoperiodismo”,  por romper la estética convencional y fijarse en lo que rodea a una noticia, más que en el hecho noticioso en sí mismo. Y es que, muchas veces, es más interesante lo que ocurre alrededor, que el “momento decisivo” y la imagen capital.

Curiosamente, la perspectiva con la que fueron realizadas nos recuerda a Google Street View, y otro anti, la “antifotografía”.

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Todos las fotografías son obra de Paul Fusco.

La frase fotográfica de los martes

“La memoria no guarda películas, guarda fotografías”.

Milan Kundera.

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Fotografía del escritor Milan Kundera

Un tema, diferentes visiones: Los Apalaches

Gracias a la enorme difusión de la cultura norteamericana, muchos lugares de los Estados Unidos forman ya parte de nuestra propia iconografía. Y dentro de la historia de la fotografía, encontramos ciudades que han sido retratadas por grandes fotógrafos, por las que hemos vagado de la mano de sus imágenes, y numerosos espacios míticos, que han sido modelados en nuestra memoria por el ojo subjetivo de un artista. Uno de ellos, son los montes Apalaches, una cordillera situada en el este de los Estados Unidos.

Los Apalaches, que se llaman así por el pueblo indio que habitaba la zona, se extienden desde la frontera con Canadá, hasta el Sur de los Estados Unidos, cortando el país longitudinalmente. En su territorio se encuentran yacimientos de carbón, hierro y petróleo, pero también algunos de los lugares más deprimidos del país norteamericano. Poblaciones que viven en precarias condiciones, sufriendo unas duras condiciones climatológicas, que han curtido su carácter, pero también el olvido de los poderes económicos y políticos, que ha acentuado su aislamiento. Analfabetismo, cifras de paro que superan el 50%, nula asistencia médica gratuita… todo propio del tercer mundo, pero dentro del primero más avanzado.

Y un terreno así, inhóspito y por el que parece que no han pasado los años, ha sido centro de atención para muchos fotógrafos, que han acudido allí para traernos la realidad de aquellos lugares. O, por lo menos, la imagen que cada uno ha pretendido o ha querido mostrarnos de los Apalaches, que no tiene por qué ser la más verídica ni irrefutable.

Shelby Lee Adams

Entre todos ellos, hay un nombre que está unido de manera indiscutible a este espacio de los Estados Unidos. Se trata de Shelby Lee Adams, originario de esta zona, que ha pasado casi toda su carrera fotográfica retratando a sus habitantes, comenzando a mediados de los 70, y continuando de manera casi ininterrumpida hasta la actualidad. Un trabajo que ha sido realizado entre los estados de  Kentucky, Tennessee y Virginia, y que ha sido recogido en tres libros, “Appalachian Portraits” (1993), “Appalachian Legacy” (1998), y “Appalachian Lives” (2003).

Con un inconfundible estilo, donde muchos han visto una tradición documental que fundiría el trabajo registral de Walker Evans y el extrañamiento propio de Diane Arbus, también con un uso del flash ostensible, franco y, en muchos casos, despiadado, Shelby Lee Adams estereotipa la población de los Apalaches, dentro de un mundo propio, lleno de personajes  que parecen cercanos a la locura, pero que también nos mueven a la compasión. A diferencia de Arbus, aquí sí conseguimos empatizar con los retratados, que parecen participar con entusiasmo del escenario creado por el fotógrafo americano.

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Milton Rogovin

Milton Rogovin, conocido fotógrafo documental, muerto en 2011, también se vio seducido por esta remota zona de los Estados Unidos, iniciando en 1962 una serie de viajes que continuaron hasta 1987, impulsado por las numerosas minas de carbón de la región, que se encontraban cada vez más paralizadas, y con ello su motor económico. El rigor del entorno tiene su lugar en las fotografías de Rogovin, donde los protagonistas de sus obras, al igual que en Adams, se nos muestran duros y parecen conscientes de estar dentro de un mundo decadente condenado a desaparecer.  Pero las miradas se nos presentan orgullosas, resistentes, y con un hálito de nostalgia por aquellos tiempos donde las minas de carbón aseguraban el bienestar de la comunidad.

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Andrew Stern

Unos años antes que Milton Rogovin, Andrew Stern, un fotoperiodista que nació en Alemania en 1931, llegó a los Apalaches, impulsado por su mujer, que procedía de aquellas tierras. Realizó un trabajo que tuvo amplia repercusión en los Estados Unidos, siendo seguramente el primero que presentó la depauperada región a los ojos del país. El trabajo de Stern nos retrotrae al espíritu de los fotógrafos de la Farm Security Administration durante la Gran Depresión, y al espíritu clásico y honesto del fotoperiodismo documental. Unas imágenes pulcras, empáticas y bien construidas.

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Grandmother

RR tracks, Schoolhouse

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Matt Eich

Igualmente, fotógrafos contemporáneos han retratado los Apalaches, como no podía ser de otra manera. Entre ellos, Matt Eich, destaca con una visión en color que expande nuestra panorámica, con un inteligente y estético conjunto de imágenes, dentro de ese nuevo fotoperiodismo que bebe de la fotografía de autor y se enriquece ampliando su espectro. Eich vivió durante 5 años en el sureste de Ohio, en plenos Apalaches, y al igual que muchos habitantes de la zona, tuvo que emigrar buscando nuevas oportunidades laborales.

"Carry Me Ohio"

"Carry Me Ohio"

"Carry Me Ohio"

"Carry Me Ohio"

"Carry Me Ohio"

Stacy Kranitz

Hace unos meses, un trabajo sobre los Apalaches se vio envuelto en una polémica a raíz de su publicación en un blog de la CNN. La autora de las fotografías era Stacy Kranitz, y debido a que una vez conocidas, fue criticada la selección de las imágenes por perpetuar los tópicos sobre los Apalaches, la fotógrafa tuvo que salir al paso quejándose amargamente por confiar en la CNN, que había desvirtuado  completamente su trabajo.

Y es que, sea con este tema u otro, la lucha entre mito y realidad puede ser una batalla perdida cuando un autor debe enfrentarse a los afianzados estereotipos del espectador.  La firme decisión del fotógrafo contra un mito le puede arrastrar por el camino fácil de afianzar lo que el público espera encontrar, o mostrar su verdad, que siempre será una verdad subjetiva, y que tendrá que pugnar fuerte si elige ese otro camino.

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Serían incontables los proyectos relacionados con los Apalaches. Aquí dejamos algunos para los que quieran seguir contemplando esta región desde diferentes puntos de vista:

Ian Bates: http://lens.blogs.nytimes.com/2012/04/27/growing-up-lost-in-appalachia/

Don Dudenbostel: http://www.x-rayarts.com/documentary.html

William Gedney: http://walkyourcamera.com/looking-at-appalachia-william-gedney-part-one/

Ken Light: http://lens.blogs.nytimes.com/2010/04/28/showcase-154/

Doris Ulmann, que en la década de 1920 y en diferentes viajes, retrató a los habitantes de aquellas tierras en lo que se nos muestra como un estudio etnográfico de sus costumbres, sus oficios y su cultura: http://www.americansuburbx.com/series-2/d/doris-ulmann-appalachian-portraits

Nuevas miradas: Germán Peraire

Hay fotógrafos que en un momento determinado dan un giro a su trabajo, por una necesidad creativa fruto de nuevas inquietudes e intereses. En el caso del barcelonés Germán Peraire, nacido en 1988, parece que encontramos un caso de este tipo.

Primero conocemos sus últimas obras, donde aparecen unas instantáneas autobiográficas, en la que podemos observar esa utilización de la fotografía como diario, al que llama “Night Diary”, como recuerdo de momentos, de instantes, de personas, de encuentros.  Haciendo uso de una estética muy expresiva, donde predominan los tonos oscuros y contrastados, y las imágenes convulsas, desenfocadas y trepidadas, que les proporciona un aire muy personal. Podríamos encontrar los trazos de Daido Moriyama, y de otros creadores contemporáneos en estas fotografías. Autores que se han manifestado de esta misma manera, llevando la creación a una proyección de las vivencias personales.

Tal vez esta sobreabundancia de creadores expresándose en los mismos términos, provoque que sea difícil discernir lo vacío, de lo que verdaderamente va más allá de la estética y nos muestra un mundo único y con contenido.

Y, por otra parte, navegando por Internet, ya que la web no la tiene 100% operativa, encontramos también lo que parece ser un trabajo anterior del autor barcelonés, con desnudos pulcros, formales, que nos traen a la memoria las imágenes rotundas de Robert Mapplethorpe. Aquí nada está movido, si no todo nítido, demostrando Peraire un gran dominio de la luz y la composición.

Quedamos a la espera de conocer sus siguientes pasos, y ver si sigue por esa línea más inquietante y menos “impecable”. En principio, nos puede interesar más ese camino, pero habrá que ver cómo lucha por conseguir una voz original.

Todas las obras seleccionadas forman parte de “Night Diary”:

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© Germán Peraire

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© Germán Peraire

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© Germán Peraire

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© Germán Peraire

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© Germán Peraire

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© Germán Peraire

La frase fotográfica de los martes

“Uno se convierte en fotógrafo cuando ha superado las preocupaciones del aprendizaje y en sus manos la cámara se convierte una extensión de uno mismo. Entonces comienza la creatividad.”

Carl Mydans.

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© Carl Mydans