Archivos Mensuales: enero 2013

La frase fotográfica de los martes, por Martin Parr

“Toda fotografía es propaganda”.

Martin Parr.

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© Martin Parr

Pioneros del color: Fred Herzog

Dentro de ese grupo de fotógrafos que en las décadas de los 60 y 70 comenzaron a utilizar el color como medio “serio” de abordar un proyecto personal, tal vez Fred Herzog sea uno de los más desconocidos. Y eso que este fotógrafo, nacido en Alemania en 1930, pero que ha vivido desde 1952 en Canadá, incluso se adelantó a otros artistas contemporáneos, ya que comenzó a utilizar la película en color en 1953, mucho antes de que se produjera la eclosión del “new color”, con William Eggleston, Joel Sternfeld o Stephen Shore, entre otros.

Las calles de Vancouver fueron el principal escenario de sus imágenes, para las que utilizó en muchas ocasiones una película Kodachrome ISO 10, cuya poca sensibilidad era un reto técnico que tenía que superar, y que en gran parte limitaba el alcance de su trabajo. Y ese escenario, que él recorría cuando su labor diaria como fotógrafo médico en la University of British Columbia (UBC) y su familia se lo permitían, le convirtió en uno de los primeros en crear un cuerpo sólido de imágenes en color dentro de la llamada “fotografía callejera” o “street photography”.

Escaparates, letreros, construcciones, y la presencia anónima de esos protagonistas que aparecen involuntariamente dentro de sus encuadres, y que se convierten en actores de una historia en la que el fotógrafo callejero es el director, con un guión siempre abierto a la improvisación y el interrogante. El trabajo de Fred Herzog contiene todos los ingredientes para convertirlo en un notable fotógrafo de este género tan inmutable. Aunque en este caso, el reconocimiento no le llegó hasta hace pocos años, cuando su trabajo fue reunido para una muestra de artistas locales, y luego posteriormente, en 2007, con una exposición individual en la Vancouver Art Gallery.

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fred-herzog-fotografia-07Todas las fotografías © Fred Herzog

De papel y tinta: C.E.N.S.U.R.A, de Julián Barón

No sé si podremos aportar algo a todo lo que se ha dicho sobre uno de los fotolibros del año en 2011: “C.E.N.S.U.R.A”, obra del fotógrafo Julián Barón, que forma parte del colectivo BlankPaper. Pero es interesante, viviendo los mismos tiempos convulsos que cuando se publicó, hace ya más de un año, recordar esta demoledora crítica al sistema político español.

Con la utilización de un recurso creativo, en principio considerado un error dentro de la técnica fotográfica, como es quemar la imagen por un uso excesivamente intenso del flash, Julián Barón señala y acusa a una clase política y dirigente que se ha aprovechado del sistema al que dicen servir para crear una cleptocrática forma de poder.  Y ese dedo acusador se manifiesta en un flash que impacta contra diferentes políticos, símbolos y momentos que parecen sacados de una farsa, pero que son plenamente reales.

Podemos reconocer a alguno de los personajes que aparecen en las fotografías, mientras otros permanecen velados por la luz, al final respondiendo todo a la exposición de un escenario donde todos los protagonistas participan del mismo juego. Y ante el cuál, el ciudadano, representado en este caso por el fotógrafo, sólo puede hacerse presente de manera incisiva, pero superficial.

Barón no hace distinciones, y tanto unos como otros, de diferentes colores políticos, son tratados por igual. Tampoco los medios de comunicación se salvan de la crítica en este trabajo, ya que en opinión del autor, son parte consustancial de la estructura creada, y participan y se alimentan del sistema, por lo que se “autocensuran” para no afectar al organismo que les da vida.

Las imágenes se suceden a sangre en las páginas del libro, sin respiro para el lector, que asiste a este bombardeo de luz, que necesita ser digerido una vez que ese primer golpe llega a la vista, y puedes empezar a leer la fotografía e ir distinguiendo los elementos dentro de esa “ceguera” en la que nos introduce Julián Barón. Política, patria, religión, o bandera, las páginas vienen agrupadas en forma de narración que culmina en una cuarta parte del libro, que Barón califica de “la visión final, una mirada personal más humillante”.

“C.E.N.S.U.R.A” demuestra la capacidad que tiene la fotografía como forma de expresión personal, aprovechando la técnica (o no técnica, si hablamos de error) como lenguaje que puede tener una riqueza inabarcable. En este caso utilizado como forma de denuncia.

Publicado por la editorial latinoamericana RM, este fotolibro se encuentra ya agotado en muchos de los puntos de venta habituales para este tipo de publicaciones independientes.

Portada Del Libro De Fotografías 'Censura' De Julián Barón

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Todas las fotografías © Julián Barón

La frase fotográfica de los martes, por Ferdinando Scianna

“Yo no creo que pueda cambiar el mundo con mis fotografías, pero creo firmemente que una mala fotografía puede hacerlo peor”.

Ferdinando Scianna.

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© Ferdinando Scianna

Raíces: Walker Evans y George Georgiou

Walker Evans (1903-1975) representó la llegada de un documentalismo que observaba el mundo utilizando la fotografía como herramienta escrutadora de la realidad, y George Georgiou (nacido en 1961), muchas décadas después, encarna esa contemporánea manera de registrar la realidad con una estética que busca diferentes formas de representar el mundo actual, a medio camino entre el fotoperiodismo y la fotografía de autor. Tal es así, que, partiendo de unas raíces fotoperiodísticas, Georgiou fue escogido en 2011 por el Museo de Arte Moderno de Nueva York en su anual selección de autores que encarnan  la “nueva fotografía”.

Seguramente George Georgiou conoce ampliamente la obra de Evans, y le tiene como referente dentro de su obra documental, lo que no es tan seguro es que se inspirara en un trabajo realizado para la revista Fortune por parte del fotógrafo norteamericano para la estética de unos retratos anónimos situados en la Plaza Taksim de Estambul.  Y es que repasando para la sección “Extrañados” el trabajo que firmó Walker Evans para Fortune, contemplamos su ensayo titulado “Labor Anonymous”, donde una serie de trabajadores son fotografiados contra un fondo uniforme y liso con un aspecto, al menos en apariencia, de no ser retratos posados.

Y este trabajo de Walker Evans, nos recordó inmediatamente las fotografías que realizó George Georgiou dentro de sus numerosas series dedicadas a Turquía. En este caso, ciudadanos anónimos son fotografiados contra el cielo en la Plaza Taksim, que representa la zona moderna de Estambul y es un símbolo del aperturismo dentro de un país que se debate entre la tradición, la religión y la profundización de la democracia y las libertades. Igualmente, los retratos tienen la verosimilitud del “cazado” espontáneo en lo que parecen ser transeúntes despreocupados y sin conciencia de estar siendo fotografiados, y sí más pendientes de sus preocupaciones diarias.

El aislamiento de la persona que provoca el fondo en ambos casos es evidente, y nos sirve para centrarnos en el retratado, jugando con la neutralidad del fondo uniforme, más propio del estudio, y la autenticidad que aporta la falta de pose y la aparente espontaneidad. Incluso si siguiéramos indagando en este tipo de señas de identidad, podríamos recordar otros proyectos. Por ejemplo, las fotografías realizadas por Philip-Lorca diCorcia en Times Square a personas anónimas que quedaban descontextualizadas y separadas de la realidad gracias al efecto de los flashes escondidos que utilizó diCorcia para este trabajo. De la misma manera, encontramos gente anónima, aislada y creíble.

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© Walker Evans para Fortune

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© George Georgiou

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© George Georgiou

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© George Georgiou

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© George Georgiou

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© George Georgiou

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© Philip-Lorca diCorcia

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© Philip-Lorca diCorcia

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© Philip-Lorca diCorcia

Nuevas miradas: Mirka Laura Severa

Más allá de la calidad formal de las fotografías, me gustó la historia que nos relata la fotógrafa Mirka Laura Severa del rey de una tribu de Ghana que vive en Alemania, trabajando como mecánico, a pesar de ser el líder de más de 2 millones de personas.  Parece un cuento fantástico, que me recordó a los “Afronautas” de Cristina de Middel.  “King Bansah” vuelve a Ghana varias veces al año para preocuparse por las necesidades de su pueblo e intenta conseguir dinero en Alemania para construir allí escuelas y carreteras.

Mirka Laura Severa es una fotógrafa holandesa, nacida en 1985. Aunque en su página web nos muestra un trabajo un poco equívoco y con falta de definición, que se mueve entre proyectos documentales y otros más conceptuales, he querido recoger esta historia fascinante, que esperemos sea el camino por el que continúe su trayectoria la joven artista de Amsterdam.

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© Mirka Laura Severa

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© Mirka Laura Severa

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© Mirka Laura Severa

Bill Vandivert: El “quinto Magnum”

Aunque muchos libros de historia no le incluyan entre sus páginas, William “Bill” Vandivert (1912-1989) debería figurar con letras de oro, ya que junto a Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, George Rodger y Dave “Chin” Seymour fundó la Agencia Magnum en 1947 (menos aún se acuerdan de Maria Eisner y Rita Vandivert, mujer de Bill Vandivert, que también formaron parte del proceso constitutivo de la cooperativa). Pero el hecho de que Vandivert sólo permaneciera un año en la agencia, y los más trascendentes compañeros con los que se rodeó, han provocado que su nombre se haya esfumado en algunos casos de los recuerdos de la agencia. Curiosamente, su mujer, Rita Vandivert, también fotógrafa, fue la primera presidenta. Y también, junto a él, dejó Magnum en 1948.

Desde 1938 hasta 1948, Bill Vandivert estuvo trabajando para la revista Life, principalmente cubriendo de forma intensa la Segunda Guerra Mundial y la posguerra. En este conflicto, Vandivert se significó por sus fotografías de los bombardeos de Londres, algunas de ellas en color, y también porque fue el primer fotógrafo que tuvo acceso al búnker donde se suicidó Hitler en 1945, a donde llegó junto a las tropas soviéticas. Unas fotografías curiosas, donde la iluminación del flash crea unas imágenes más propias de Weegee en la escena de un crimen.

Después de salirse de la Agencia Magnum, Bill Vandivert estuvo trabajando como fotógrafo freelance, destacando sus colaboraciones para la revista Fortune, donde realizó numerosos reportajes documentales.

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Fotografía que forma parte de un reportaje sobre Kansas para la revista Life, realizado en 1938

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Fotografía que forma parte de un reportaje sobre Kansas para la revista Life, realizado en 1938

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Bombardeo de Londres durante la Segunda Guerra Mundial, en 1940 © Bill Vandivert

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Bombardeo de Londres durante la Segunda Guerra Mundial, en 1940 © Bill Vandivert

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Fotografía de Berlín tras su caída en 1945 © Bill Vandivert

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Fotografía de Berlín tras su caída en 1945 © Bill Vandivert

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Fotografía del búnker de Adolf Hitler © Bill Vandivert

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Fotografía del búnker de Adolf Hitler © Bill Vandivert

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Fotografía del búnker de Adolf Hitler © Bill Vandivert

La frase fotográfica de los martes, por Sebastiao Salgado

“Una fotografía no está hecha por el fotógrafo, una fotografía es buena o mala en función de la relación que consigues tener con la gente a la que fotografías”.

Sebastiao Salgado.

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© Sebastiao Salgado

Extrañados: Walker Evans para Fortune

Walker Evans (1903-1975), el célebre fotógrafo documental, formó parte durante 20 años de la plantilla de la revista Fortune, de 1945 a 1965. Durante todos estos años, realizó numerosos trabajos fotográficos, abarcando un amplio espectro temático. Desde retratos de hombres de negocios, a reportajes sobre lugares turísticos o de alto contenido social, e incluso fotografías de producto.

Revisando parte de su trabajo para Fortune, podemos destacar la fructífera relación que estableció con la revista, donde tal como él afirmó en alguna entrevista, gozaba de una libertad creadora que chocaba en numerosas ocasiones con el departamento de arte de la publicación. Evidentemente, esta libertad le permitió ser fiel a su estilo preciso y austero, aunque los registros sobre los que se movió en Fortune nos descubren nuevos matices que amplían el trabajo que realizó para la Farm Security Administration entre 1935 y 1936, y en las imágenes que aparecieron en el libro “Let Us Now Praise Famous Men” en 1941.

El rigor estético y la pureza compositiva de sus fotografías le alejan del típico fotógrafo editorial de la época, más cercano al fotoperiodismo, y nos descubren a un autor original, que es capaz de realizar cada encargo de la manera más idónea al motivo, con una reflexión previa que les dota de la profundidad suficiente para ser considerados foto-ensayos documentales. En total, Evans realizó 45 trabajos fotográficos para Fortune, tanto en color como en blanco y negro, llegando a ser, aparte de fotógrafo, editor, diseñador y hasta redactor puntual de la histórica revista.

Aquí vemos una pequeña selección de sus trabajos para Fortune:

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Todas las fotografías © Walker Evans

Nuevas miradas: Jing Huang

La fotografía también puede ser magia. Magia que se transmite en forma de poesía visual, y utiliza los elementos que aparecen dentro del encuadre como metáforas de sentimientos y reflexiones. Esta manera de ver la fotografía es muy asiática, y seguramente por su cultura existe una importante tradición de autores que se muestran sutiles y casi etéreos en su estética. Uno de esos fotógrafos es el chino Jing Huang, ganador en 2011 del Premio Oscar Barnack al mejor autor emergente.

Aunque todavía tiene una carrera muy breve como para poder valorar su trayectoria, es interesante contemplar los primeros trabajos serios de un autor para ver su evolución en el tiempo. Hasta incluso su web está desactivada, por lo que nos tenemos que contentar con contemplar las fotografías que presentó a los premios fotográficos auspiciados por la marca Leica.

Un buen conjunto de imágenes que necesitan un momento de detenimiento para poder intentar captar su atmósfera, y poder leer lo que nos quiere transmitir el autor chino. El simbolismo se hace presente, y el simbolismo en ocasiones es muy personal, particular de cada individuo, pero las fotografías también están para hacerlas nuestras y apropiarnos de aquello que consigue conectar con el interior de cada uno.

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Todas las fotografías © Jing Huang