Archivos Mensuales: mayo 2013

Arnold Genthe, el color a comienzos del siglo XX

El pasado lunes nos deteníamos en el trabajo que realizó Arnold Genthe en las calles del Chinatown de San Francisco con una cámara oculta. Como ya comentábamos, la obra de Genthe fue más allá de la fotografía callejera, y abarcó el retrato de grandes celebridades y una interesante especialización en el mundo de la danza. También el fotógrafo berlinés es conocido por haber sido uno de los pioneros en la fotografía en color con interés artístico. Fue uno de los primeros autores en utilizar el primer proceso en color comercializado, la placa autocroma patentada por los hermanos Lumiere en 1903, y también de los primeros en realizar una exposición con fotografías en color. Desnudos, retratos y paisajes fueron los temas que abarcó su obra en color, que desarrolló en paralelo a su principal y más importante trabajo en blanco y negro. El autocromo es una emulsión que se utilizó hasta los años 30, y que era apreciada por la suavidad de los colores que era capaz de mostrar, con una gran capacidad de evocación.

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Todas las fotografías © Arnold Genthe

La mujer que Weegee inmortalizó para la historia

Seguro que todos recordamos una de las fotografías más famosas de Weegee, titulada “The Critic”, y realizada en 1943. Dos mujeres que parecen asistir a una fiesta se cruzan con una mujer que sin duda no pertenece a la misma clase social, y que las mira atónita. Se produce un espectacular contraste en la escena, que con la habitual dosis ácida de Weegee para captar este tipo de momentos con su certero flash, bien podría ser una radiografía del Nueva York de la época, y de la frivolidad que presidían ese tipo de eventos (más aun sabiendo que fue realizada en plena Segunda Guerra Mundial). A través del blog Fans in a Flashbulb descubrí que la curiosa mujer de la izquierda es Marie Miller Kavanaugh, más conocida dentro de los círculos de la alta sociedad neoyorkina como Mrs. George Washington Kavanaugh,  y una habitual de todas las grandes fiestas de la época.

Más abajo podemos ver la fotografía completa que realizó Weege aquel día, dos imágenes donde aparece Weegee hablando con esta señora, y otras dos imágenes realizadas por la fotógrafa Marie Hansen en las que aparece George Washington Kavanaugh.

Sin pretenderlo, forma ya parte de la historia de la fotografía. Seguro que le hubiera gustado saberlo.

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© Weegee

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© Weegee

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© Marie Hansen

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© Marie Hansen

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© Marie Hansen

La frase fotográfica de los martes, por W. Eugene Smith

“La pasión está presente en todas las grandes búsquedas y es necesaria para cualquier actividad creativa.”

W. Eugene Smith.

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© W. Eugene Smith

Arnold Genthe y la cámara oculta de Chinatown

Prácticamente cada día nos encontramos en Internet con algún retrato “robado” utilizando el anonimato y la facilidad que proporciona el teléfono móvil. Con su uso, la fotografía callejera, que nunca había desaparecido, pero que algunos ni siquiera sabían que existía, está viviendo un pequeño renacer. Miles de fotógrafos se lanzan cada día a poblar con sus imágenes las galerías de Instagram, y en buena parte fijan sus objetivos en los desprevenidos transeúntes. Curioso que en un momento “crítico”, digamos para el fotógrafo “profesional de calle”, por los problemas y limitaciones que han surgido en relación a la protección de la imagen y la privacidad y los límites que la seguridad están imponiendo en muchas ciudades del mundo, el fotógrafo “aficionado” haya encontrado precisamente en las ciudades y las personas su gran escenario. Y, en gran medida, gracias al uso de la cámara del teléfono móvil.

Pero hace más de 100 años, un fotógrafo nacido en Alemania, Arnold Genthe (1869-1942), paseaba por las calles del Chinatown de San Francisco, con la misma intención. Captar a la exótica población de origen chino que habitaba el barrio.  Y lo hacía con una cámara oculta, por temor a ser descubierto y tener que terminar su trabajo sobre Chinatown de manera abrupta. Fotografías que acabarían en un libro, titulado “Pictures of old Chinatown”, y publicado en 1909. En esa época, y después de perder su estudio en el gran terremoto de San Francisco, Arnold Genthe se trasladaría a Nueva York, y acabaría siendo retratista de grandes estrellas de la época, como Greta Garbo, y un fotógrafo también muy especializado en la danza.

Recordaremos hoy alguna de aquellas fotografías realizadas en las calles de Chinatown, entre 1896 y 1906. Unas imágenes que, para algunos son el sello de un pionero de la fotografía callejera, y un testimonio de una época, y que para otros, como diferentes historiadores que las han analizado con el tiempo, muestran la visión sesgada y occidental de una comunidad que no era tan cerrada y exótica como Arnold Genthe presenta.  Para probarlo, estos estudiosos hablan de que Genther eliminaba de las imágenes cualquier vestigio de presencia occidental en el barrio, como letreros y carteles, que quitaran pintoresquismo a las fotografías.

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Todas las fotografías © Arnold Genthe

Nuevas miradas: Aránzazu Enríquez

Durante estas próximas semanas, con motivo de la celebración del Festival PhotoEspaña, que tendrá su comienzo el próximo día 5 de Junio, vamos a centrar esta sección de “Nuevas miradas”, en alguno de los fotógrafos seleccionados para el Premio Descubrimientos. Un premio, en principio, enfocado a autores considerados emergentes, que quieren dar a conocer su obra en un visionado de porfolios con profesionales del arte y la fotografía, y con la posibilidad de alzarse con el galardón individual y conseguir exponer de manera individual en la próxima edición de PhotoEspaña. En alguna de las semanas anteriores, ya han estado presentes algunos de los elegidos, como Hanna Putz, Miguel Hahn y Jan-Christoph Hartung, y Jaume Albert Martí. Y hoy vamos a contemplar el trabajo de Aránzazu Enríquez, una fotógrafa madrileña, residente en San Sebastián, ya seleccionada en 2011, y que presenta una llamativa y original serie, donde un blanco puro e inmaculado se extiende por todo el encuadre, salvo las pequeñas apariciones humanas, empequeñecidas entre la inmensidad de la fotografía blanca. La serie está englobada bajo el título de “Lugar”, y viene acompañada de este texto:

“Lugar es mi vida, es el espacio donde están todos mis recuerdos, instantes, decisiones y cambios. Es lo que soy, lo que fui, y lo que seré. Es un viaje, en el que observo y capto lo que veo, poniendo atención en cada cambio, dejando que cada persona venga a mí y me hable. Estas fotos me permiten ausentarme como persona para recoger mejor el instante, cada una de ellas es una liberación, es una manera de vivir, son como un cuaderno en blanco en el cual voy dibujando cada momento vivido. LUGAR es una operación progresiva de mi mente, de mi ojo y de mi corazón los cuales se unen y surge algo grandioso, surge el instante captado para siempre en mi memoria, es mi momento, me invade, me envuelve, me atrapa en un mundo del cual no quiero volver, esta sensación no solo la tengo en el momento de captar la imagen, la tengo siempre que observo cada una de ellas. Esa posibilidad de captar me hace olvidarme de mi misma, atrapar el instante, la emoción, la paz, la vida, los sueños y su eterno momento”.

En su web, encontramos más series, con esta misma estética, pero utilizando otro tipo de elementos “no humanos”, y otras imágenes que son abstracción pura de color. Y luego, unas imágenes urbanas, de ciudades, que te dejan un poco descolocado con el resto de trabajos, especialmente cuando la navegación de la web no separa los diferentes proyectos, y te encuentras con fotografías que más parecen de reportaje de viajes, que de fotografía de autor. No estaría mal que encontráramos esa división dentro de la web, que comprende un trabajo demasiado extenso, demostrando que esta fotógrafa es bastante prolífica, pero que necesitaría de algún filtro que eliminara lo menos interesante.

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Todas las fotografías © Aránzazu Enríquez

Símbolos en la fotografía: la máscara

La máscara, el antifaz, la careta, medios para escondernos o esconderles de la cámara fotográfica. Un juego que puede formar parte del deseo, del miedo, de la inquietud o del puro anonimato, y que el fotógrafo puede utilizar en provecho de su historia. En ocasiones, máscaras encontradas. En otras, buscadas o creadas. Pero siempre en el espectador esa sensación de pequeño estremecimiento ante lo desconocido, ante la inquietud que nos provoca esa aparición casi onírica que conecta con nuestro subconsciente bajo hilos que escapan a nuestro control.

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© Alberto García-Alix

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© Chien-Chi Chang

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© Diane Arbus

Untitled (Seated Nude with Mask)

© E. J. Bellocq

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© Ralph Eugene Meatyard

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© Gilles Peress

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© Graciela Iturbide

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© Harry Gruyaert

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© Helen Levitt

Style: "Neutral"

© Helmut Newton

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© Inge Morath

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© Josef Koudelka

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© Larry Towell

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© Manuel Álvarez Bravo

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© Susan Meiselas

Edward Weston y Harry Callahan, dos apuestas seguras en PhotoEspaña 2013

Sin duda alguna que una de las exposiciones más atractivas de la próxima edición de PhotoEspaña, que se inaugurará el día 4 de Junio, será la que reúna a Edward Weston (1886-1958) y Harry Callahan (1912-1999) en la Sala Goya del Círculo de Bellas Artes, bajo el título de “Él, ella y ello. Diálogos entre Edward Weston y Harry Callahan”, abierta hasta el 28 de Julio. Y es que la obra de ambos autores están bien apegada a lo que es el tema general de PhotoEspaña 2013, “Cuerpo. Eros y políticas”.

El trabajo de Edward Weston, elegante, exquisito y pulcro, se fijó en las formas del cuerpo femenino, investigando una y otra vez en los volúmenes, en las líneas y las sombras que se creaban en función de las torsiones del cuerpo, la luz o la pose de la modelo, ya fuera en interiores o en exteriores. La también fotógrafa, Tina Modotti, durante una primera época, y Charis Wilson, en un periodo más extenso, fueron amantes, modelos y musas en estas intensas búsquedas estéticas de Weston, donde también hay una evidente carga erótica de posesión y deseo.

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© Edward Weston

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© Edward Weston

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© Edward Weston

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© Edward Weston

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© Edward Weston

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© Edward Weston

En esa actitud obsesiva que suele caracterizar al fotógrafo, pero en otro extremo creativo, más experimental y menos formalista, Harry Callahan tuvo en su mujer, Eleanor, a su gran modelo durante toda su vida. Y es que ella fue la gran protagonista de una carrera amplia y original. Eleanor participaba con entusiasmo en todos los juegos que ideaba Harry, en una mente siempre despierta para conseguir aquella imagen que ideaba en su interior. Algo que repitieron cientos de veces, ya fuera desnuda, vestida o acompañada por su hija Bárbara.

Viendo sus imágenes, nos sentimos partícipes de ese afecto, de esa adoración que sentía el fotógrafo norteamericano por su mujer, en una admirable e inacabable relación creativa y sentimental. Prueba de ello, las palabras de Eleanor en 2006, cuando ya Harry había fallecido. “Él sólo quería hacerme fotografías a mí. En cualquier pose, ya lloviera o luciera el sol, estuviera haciendo lo que estuviera haciendo, lavando los platos o medio dormida. Y él sabía que yo nunca le diría que no. Yo estaba siempre ahí para él”.

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© Harry Callahan

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© Harry Callahan

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© Harry Callahan

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© Harry Callahan

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© Harry Callahan

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© Harry Callahan

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© Harry Callahan

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© Harry Callahan

Disfrutaremos de todo ello en esta exposición ineludible dentro de PhotoEspaña 2013. En próximas ocasiones, hablaremos más sobre lo que nos presenta esta edición el festival de fotografía más importante de España.

La frase fotográfica de los martes, por Ernest Haas

“Eres tú y tu cámara. Las limitaciones que existan en tus fotografías son las mismas que las que puedas tener como persona, porque lo que vemos es lo que somos.”

Ernest Haas.

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© Ernest Haas

“The pencil of nature”, el primer fotolibro de la historia

Dentro de ese curioso boom del fotolibro en el que estamos inmersos, es interesante ver cómo  desde los orígenes de la historia de la fotografía, el formato libro fue bien visto como plataforma idónea de comercialización y distribución de la fotografía. Y es que, cinco años después de anunciarse los primeros procesos fotográficos, en 1844, William Fox Talbot, inventor de uno de ellos, el calotipo, comenzó a vender lo que se considera el primer libro fotográfico de la historia, “The pencil of nature”. Un libro publicado en seis entregas, entre 1844 y 1846, que comprendía un total de 24 fotografías, pegadas a mano.

El libro fue producido en el taller que Fox Talbot fundó en 1843, en Reading (Inglaterra), llamado The Reading Establishment, y publicado por Longman, Brown, Green & Longmans en Londres. Entre las 24 imágenes, había paisajes, arquitectura, bodegones, objetos, reproducciones de obras de arte… un abanico que mostraba la capacidad del nuevo medio para captar la realidad. Acompañando cada fotografía, un texto, describía la imagen y servía también de pequeña introducción con el objetivo de conocer las posibilidades creativas y estéticas del calotipo.

El libro se distribuyó a 103 suscriptores, entre los que se encontraba la reina Victoria, un apoyo que no ayudó a evitar la ruina del taller de Fox Talbot, que tuvo que cerrar en 1846.

Entre las imágenes de Fox Talbot, sorprende encontrar fotografías documentales, directas, que se adelantan muchos años a la fotografía pura que acabó imponiéndose al pictorialismo. La fotografía de la escalera y de la escoba resaltan ya, en esa infancia de la fotografía, su extraordinaria riqueza evocadora y de abstracción de la realidad.

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Raíces: Tony Ray-Jones y Martin Parr

Martin Parr (1952) es uno de los fotógrafos más populares e influyentes dentro de lo que se ha denominado “nuevo documentalismo”, tan presente y activo en ese magma difícil de delimitar de la fotografía artística contemporánea. Su visión ácida y mordaz de la sociedad británica, que luego ha extendido más allá de las fronteras de su país, nos ha colocado a todos ante las pequeñas y cotidianas miserias de los comportamientos humanos en el interior de la masa ciudadana.

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© Martin Parr

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© Martin Parr

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© Martin Parr

Uno de los antecedentes de la obra de Martin Parr hay que encontrarlo en el trabajo del también inglés Tony Ray-Jones (1941-1972), muerto a una temprana edad a causa de la leucemia, pero que fue capaz en su breve carrera de hacer una radiografía del estilo de vida británico, donde podemos ver una visión similar a los primeros proyectos de Parr.

Tony Ray-Jones pasó varios años estudiando en los Estados Unidos, en la Escuela de Arte de la Universidad de Yale, y más tarde junto al mítico director de arte, Alexey Brodovitch. En los Estados Unidos conoció el trabajo de fotógrafos de calle como Joel Meyerowitz y Garry Winogrand, que influyeron en su obra posterior. A su vuelta a Inglaterra, en 1965, y con todo ese bagaje artístico y cultural, empezó a compaginar su trabajo fotográfico comercial, junto a su interés personal por la sociedad británica. Lamentablemente, una breve y repentina enfermedad acabó con su brillante y talentosa carrera seis años después, en 1971.

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© Tony Ray-Jones

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© Tony Ray-Jones

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© Tony Ray-Jones

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© Tony Ray-Jones

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© Tony Ray-Jones

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© Tony Ray-Jones

Martin Parr conoció el trabajo de Tony Ray-Jones en los años 70, cuando él estudiaba fotografía en la Universidad  Politécnica de Manchester, gustándole esa “anarquía y ambigüedad”, y esos “contrastes y esa excentricidad” que reflejaban de forma bizarra la sociedad inglesa del momento.  Inspirado por él, Parr realizó “The Non-Conformists”, dos años después de la muerte de Ray-Jones. Influencia que continuó en los siguientes proyectos de Parr, centrados en Inglaterra, como “Bad Weather” (1982) y “A Fair Day” (1984) y su primero en color, “The Last Resort: Photographs of New Brighton”, donde encontramos esos mismos intereses, y esa fotografía callejera irónica, cargada de demoledora irreverencia. Una visión que se hizo más histriónica con su paso al color, donde el uso del flash y la saturación acentuaron su corrosivo punto de vista, siendo aún más contundente de lo que había sido Tony Ray-Jones.

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© Martin Parr

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© Martin Parr

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© Martin Parr