Archivo de la categoría: Desconocidos

Pequeños (o grandes) desconocidos: Bill Burke

Bill Burke (nacido en 1943, Milford, Estados Unidos) sigue la larga tradición retratista documental norteamericana, que lo podría emparejar con Diane Arbus, o el Richard Avedon de “In The American West”, e incluso con alguna de las imágenes que nos dejó Walker Evans. Su estilo es directo, franco y honesto. Como en el caso de ellos, asoman en los gestos de los retratados, cierto aire de derrota, de sueños incumplidos, de promesas que se esfumaron en el trayecto de la vida. Personas normales, de existencias cotidianas, pero donde atisbamos un gesto que podría dar pie a escribir una pequeña historia sobre su vida, siempre por supuesto tan irreal como pueda serlo una fotografía. En alguno de los fantásticos retratos de Burke, asoman almas, podemos casi empatizar con ellos, con ganas de consolar una media sonrisa amarga, o una tristeza que asoma entre la máscara imperfecta que deja desnudo el rostro. “I Want To Take Pictures”, de 1987, y “Portraits” (1987), son dos de los libros que recogen la obra de este fotógrafo norteamericano. Pero Burke no ha tenido como único objetivo ese ciudadano medio estadounidense. En Camboya realizó una sus series más impactantes, de una gran crudeza, que conformaron el libro “Mine Fields” (1995). En la actualidad, Burke es profesor de fotografía en la School of Museum of Fine Arts, en Boston, y su obra forma parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno de Nueva York, y la George Eastman House, entre otras.

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Todas las fotografías © Bill Burke

Pequeños (o grandes) desconocidos: David Heath

David Heath (nacido en Filadelfia, en 1931) pertenece a esa generación que, después de la Segunda Guerra Mundial, entendió la fotografía documental como una forma de expresión personal y subjetiva, que no necesita de grandes temas sobre los que girar, pero sí de un enfoque propio. Al igual que otros como William Klein o Robert Frank, David Heath comprendió que el libro fotográfico era el mejor medio para que esa forma de entender la fotografía tuviera peso y la narración necesaria para poner en pie un discurso que nos habla, tanto del autor como del mundo que le rodea. Así, “A Dialogue with Solitude (Un diálogo con la soledad)”, publicado en 1965, es uno de los grandes fotolibros de los años 60, y un referente por su riqueza simbólica y poética. La soledad en el mundo contemporáneo emerge como idea subyacente en este libro, con unas imágenes muy expresivas, con potentes contrastes, encuadres cerrados y opresivos, y lecturas abiertas. Después de este trabajo, Heath buscó expandir su obra, trabajando con sonidos, pases de diapositivas y polaroids. Algunas de sus imágenes forman parte de colecciones de instituciones como el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

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Todas las fotografías © David Heath

Pequeños (o grandes) desconocidos: Henry Dixon y el Londres que ya no existe

Eugene Atget no fue el primero en fotografiar una ciudad cambiante, dando testimonio de un pasado que iba a sucumbir ante el empuje de una nueva ordenación urbanística, con mayores necesidades de todo tipo. El inglés Henry Dixon (1820-1892) nos dejó un maravilloso legado de imágenes del “viejo Londres”, en un encargo que le llegó de la mano de la organización Society For Photographing Relics of Old London, a imitación de lo que habían hecho el estado francés  encargando a diferentes fotógrafos la documentación de la arquitectura gala.  Durante doce años Nixon estuvo registrando edificios y calles de la capital inglesa, que en la mayoría de los casos no existen ya o han quedado totalmente transformados. A diferencia del fotógrafo francés, Dixon es más ortodoxo, más pulcro y profesional, lo que seguramente estriba en una pérdida de la magia y la poesía que poseen las fotografías de Atget. Pero en muchas de las fotografías de Dixon contemplamos ese mismo misterioso encanto de las calles desiertas, un escenario abierto y libre con enorme poder de seducción y evocación. Lugares que ya no están, pero que la fotografía ha registrado para siempre.

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Todas las fotografías © Henry Dixon

Pequeños (o grandes) desconocidos: William Van der Weyden

En esta sección de pequeños o grandes desconocidos (u olvidados), vamos a detenernos hoy en el trabajo de un fotoperiodista, William Van der Weyden (1879-1921, Estados Unidos). Uno de esos fotógrafos cuyo trabajo hoy en día nos resulta más interesante que el de muchos de los que en aquella época se reclamaban como artistas, y que hoy se nos presentan pomposos y artificiales. Formó parte de una generación que experimentó con las nuevas posibilidades que ofrecían las cámaras modernas, más ligeras, y las películas de mayor sensibilidad, con un ansia tremenda de plasmarlo todo y probar esos avances ante un mundo lleno de opciones. Van der Weyden trabajó como fotoperiodista en Nueva York, un terreno propicio para un fotógrafo atrevido, cuyas imágenes hoy observamos con el encanto mágico del pasado, pero con la sorprendente plasticidad de su modernidad. La mayoría de las fotografías seleccionadas, extraídas de la colección formada por 1400 instantáneas de Van der Weyden depositadas en la George Eastman House, están fechadas en torno al año 1900.

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Todas las fotografías © William Van der Weyden

Pequeños (o grandes) desconocidos: Los autocromos de Charles Zoller

Todos conocemos los nombres de Stephen Shore, William Eggleston, Joel Meyerowitz… conocidos por ser pioneros en el uso del color dentro de lo que se podría denominar fotografía de autor o artística. Pero la película en color nació mucho antes de que todos estos grandes nombres la utilizaran. Allá por 1907 los hermanos Lumiere empezaron a producir la primera película de distribución comercial de este tipo, el autocromo. A pesar de un uso poco fácil para conseguir buenos resultados, rápidamente numerosos fotógrafos se lanzaron a plasmar el mundo de la manera más fiel posible, en color. O al menos, con los colores que era capaz de recoger esta película, apagados y tenues, poco parecidos a los de las películas vivas que más tarde llegarían de la mano de Kodak.  Charles Zoller (1854-1934, nacido en Rochester, Estados Unidos) fue uno de los primeros norteamericanos que hizo uso de la invención francesa. Entre 1907 y 1932, este antiguo comerciante de muebles de decoración, produjo miles de autocromos, con los más variados temas. Arquitectura, paisaje, retrato, o reproducciones de arte, los motivos cabalgan entre diferentes géneros, siempre con ese aspecto evocador y pictórico propio del autocromo.

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