Archivo de la categoría: Fotoperiodismo

Sebastião Salgado, Ronald Reagan y la profesión de fotógrafo

Sebastião Salgado, seguramente uno de los fotógrafos más reconocidos del planeta, comenzó realizando puro fotoperiodismo en agencias como Sygma, Gamma y posteriormente Magnum. Hoy, cuando contemplamos esos impactantes paisajes en blanco y negro que forman parte de su última serie “Génesis”, se nos hace difícil imaginarlo persiguiendo a un político, o retratando la vida diaria de una ciudad. Pero sin duda es muy interesante, y tremendamente aleccionador para los que empiezan en ésto, saber que la fotografía es un largo camino de aprendizaje, y de duro trabajo, cuando lo conviertes en una profesión. Y que muchos de los que hoy tenemos como grandes nombres de la fotografía, fueron progresando en el oficio, trabajando como fotoperiodistas de calle, fotógrafos de bodas, o realizando sencillas imágenes de carnet, como en el caso de Richard Avedon para la Marina de los Estados Unidos. Quien no lo entienda, quien no esté dispuesto a realizar ese “otro tipo de fotografías”, o quien piense que se puede saltar de la nada a las páginas del National Geographic o Time y/o subsistir mientras tanto, mejor que no intenté dedicarse a ser fotógrafo como trabajo.

Corría el año 1981 cuando Sebastião Salgado, curtido en largos años de trabajo de agencia, ya formando parte de Magnum, y por encargo del New York Times, estaba trabajando en un reportaje sobre los 100 primeros días de Ronald Reagan en el cargo de presidente de los Estados Unidos. Pero el día 30 de Marzo de 1981, que se presentaba como uno más dentro de este seguimiento, ocurrió algo inesperado. Reagan sufrió un atentado a la salida del Washington Hilton Hotel, a manos de un hombre llamado John Hinckley Jr., del que salió ileso. Y Salgado estaba allí para inmortalizarlo. Aunque las imágenes del fotógrafo Ron Edmonds son las más conocidas de ese día, fotografías con las que consiguió un Premio Pulitzer, Salgado consiguió realizar una serie de imágenes del atentado, aunque por la confusión del momento, sean más de los instantes posteriores.

Una revista brasileña destacó la noticia en este curioso reportaje:

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Fotoperiodismo con nombre de mujer

Seguramente, si hiciéramos un repaso a los contenidos de este blog a lo largo de estos tres años, la presencia de mujeres fotógrafas sería muy escasa. Y es que, no hay duda que la presencia de la mujer en actividades artísticas, o puramente laborales, ha ido de la mano de la liberación que comenzó en el siglo XVIII y ha continuado hasta nuestros tiempos. Hoy en día, para enriquecimiento de la fotografía, hay un buen número de mujeres en la primera fila de todos los diferentes campos fotográficos, aunque, como en otros órdenes de la vida, todavía queda camino por recorrer. A pesar de ello, si retrocedemos en el tiempo, sí podemos encontrar nombres claves en el desarrollo del medio durante su historia, como Julia Margaret Cameron, Dorothea Lange, Berenice Abbott, Helen Levitt o Diane Arbus, por citar a algunas.

Y, aunque pueda sorprender, el fotoperiodismo también se ha nutrido con destacados nombres de fotógrafas, que no han dudado en exponerse en guerras y conflictos armados para traernos información de primero mano en momentos claves del mundo contemporáneo.  Entre ellas, tal vez sea Margaret Bourke-White (1904-1971) el nombre más destacado por su prolija carrera e imágenes icónicas de la Segunda Guerra Mundial, como las que realizó del campo de concentración de Buchenwald, que han quedado como símbolo de la barbarie del siglo XX. También son recordados sus numerosos trabajos para la mítica revista Life, entre los que se encuentra la fotografía “Kentucky Flood”, realizada en 1937, y que nos muestra de manera cruda el contraste entre el cartel publicitario, con una familia blanca y sonriente, bajo el lema “World’s Highest Standard of Living”, y la fila de personas negras, ni tan felices, ni tan sonrientes.

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© Margaret Bourke-White

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© Margaret Bourke-White

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© Margaret Bourke-White

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© Margaret Bourke-White

La carrera de la alemana Gerda Taro (1910-1937) fue tan breve como lamentablemente lo fue su vida. Conocida por su unión sentimental y profesional con Robert Capa, junto al fotoperiodista húngaro, se encargó de construir el seudónimo de Capa, originalmente nacido como André Friedmann, para conseguir vender sus trabajos. Al comienzo de su carrera, las imágenes que realizaban ambos las firmaban con ese nombre, por lo que ha sido difícil identificar las fotografías de Gerda Taro entre ellas. De las que sí se conoce su autoría, las más importantes fueron las realizadas en la Guerra Civil española, como sus instantáneas de la batalla de Brunete, y de la vida cotidiana durante el conflicto español. Su trágica y joven muerte, aplastada por un tanque, la convirtió en un mito que trascendió la fotografía.

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© Gerda Taro

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© Gerda Taro

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© Gerda Taro

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© Gerda Taro

El nombre de Lee Miller (1907-1977) también es recordado por su relación con otro gran creador del siglo XX, Man Ray, aunque su trayectoria posterior está por encima de esa etapa. Después de sus años como modelo, la norteamericana comenzó a trabajar como asistente de Ray en su estudio de París. Aprendió técnica fotográfica, se relacionó con el mundo intelectual de la capital francesa, y en 1932 se estableció en Nueva York con su propio estudio fotográfico. Su vida dio otro giro cuando decidió ejercer de fotoperiodista durante la Segunda Guerra Mundial, inmortalizando durante la contienda la liberación de París, la dura batalla de Alsacia, y la liberación de los campos de concentración de Buchenwald y Dachau. Unas de las fotografías suyas más recordadas fueron las que realizó en la casa del burgomaestre de Leipzig, donde podemos contemplar los cadáveres de la familia, que había decidido suicidarse antes que caer en manos aliadas. Curiosamente, también existen unas fotografías realizadas por Margaret Bourke-White en el mismo lugar, que debía estar trabajando junto a Lee Miller en aquellos días.

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© Lee Miller

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© Lee Miller

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© Lee Miller

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© Lee Miller

Dmitri Baltermants, fotoperiodismo de guerra soviético

Dmitri Baltermants (1912-1990, nacido en Polonia) no perteneció nunca a la Agencia Magnum, ni forma parte del elenco dorado del fotoperiodismo mundial más reconocido, pero sus impactantes imágenes de la Segunda Guerra Mundial le sitúan entre los grandes de la historia, por su talento y valentía. Su gran problema es que siempre desarrolló su carrera al otro lado del telón de acero, y el conocimiento de su trabajo ha sido bastante tardío. Durante la Segunda Guerra Mundial, cubrió alguno de los frentes más duros del conflicto para el periódico Izvestia, en la famosa batalla de Stalingrado y otras zonas de Rusia y Ucrania. Su trabajo le costó dos heridas. Acabada la guerra, continuó desarrollando el fotoperiodismo en la Unión Soviética, en la revista ilustrada más importante del estado comunista, Ogoniok.

La visión de Baltermants es muy contemporánea, capaz de combinar imágenes que transmiten acción y dinamismo, junto a otras llenas de horror, pero realizadas con una admirable composición y belleza. Sus fotografías más importantes se conocieron años después de terminado el conflicto mundial, ya que el régimen soviético censuró las imágenes más dramáticas, debido que a sólo querían propagar instantáneas positivas entre la población.

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On the Road to War, Smolensk Front

Todas las fotografías © Dmitri Baltermants

World Press Photo 2012: Una nueva polémica

El fotoperiodismo ha abierto el año con una nueva polémica, tras conocerse las fotografías ganadoras de los World Press Photo 2012. Y es que la imagen que ha sido seleccionada como fotografía del año, realizada por el fotógrafo sueco Paul Hansen en Palestina, durante el entierro en Gaza de las víctimas de un bombardeo israelí, ha sido criticada por lo que muchos consideran un exceso de “retoque” para tratarse de una instantánea fotoperiodística.

Y resulta evidente que la imagen ha sido editada por zonas, contrastada y desaturada hasta un extremo que personalmente no me termina de convencer, aunque está bastante de moda dentro de fotografía periodística. Pero estamos de nuevo volviendo sobre un tema recurrente y que ya tratamos de alguna manera en un artículo previo, que puede consultarse aquí. Y es que, ¿quién marca los límites?, sabiendo que, al igual que se hacía en la fotografía analógica, todas las fotografías que vemos en la prensa están de una u otra manera editadas.

Lo único que en esta ocasión sí es verdad que la imagen de Paul Hansen ha traspasado unas fronteras que hasta para el más neófito aficionado a la fotografía resultan chocantes. Un acabado “casi pictórico” impregna la imagen de una bella estampa, pero con una artificiosidad que cuando lo que se muestran son los cadáveres de dos niños palestinos, uno duda de que esa esteticidad nos envuelva en un velo que nos impida ver la tragedia de fondo.

¿Es necesario este tratamiento de la imagen para mostrarnos una noticia de este tipo?. Seguramente no, aunque aquí ya entraríamos en cuestiones de índole personal, profesional, de los medios, que tendrían que ser analizadas en profundidad. Es obvio que esta imagen ha conseguido superar las reticencias de algunos de los personajes más influyentes del sector, como lo demuestra el premio concedido por un importante jurado, pero habría que ver hasta qué punto estos premios representan el sentir mayoritario de la profesión, o representan unos intereses mediáticos que abogan por la imagen embellecida como producto de consumo, que pueda competir de tú a tú con cualquier otro tipo de imágenes, ya sea de las que cuelgan de una galería, o de las que ilustran las revistas de celebridades.

En todo caso, tampoco hay que dar pie para que ciertos puristas, poco conocedores realmente de la historia de la fotografía, vuelvan a invocar a los diablos, mencionando la imagen digital y la poca credibilidad que tiene, dada la facilidad con que podemos alterar los píxeles que la forman. No hay nada más que detenerse en las fotografías del histórico W. Eugene Smith, y visualizar las diversas “manipulaciones” que realizaba en el laboratorio con el objetivo de conseguir una imagen mejor terminada y más bella y atractiva. ¿Habría que condenar a uno de los fotógrafos más comprometidos y éticamente intachables, como W. Eugene Smith, por ello?. Seguramente nadie se lo plantee, en parte por provenir del mundo argéntico, donde todo era más “real y objetivo”.

Por mucho que no nos guste el acabado visual de la imagen ganadora de los World Press Photo, sobra decir que vivimos una tendencia, marcada por el uso de los móviles y sus aplicaciones, que están trayendo una estética que poco a poco está afectando a todo tipo de imágenes, y no resulta extraño ya encontrarte en un periódico fotografías al “estilo Instagram”. Habrá que ver con el tiempo de qué manera acaba afectando al “producto fotoperiodístico”, y al contenido, que debería ser lo verdaderamente importante en este caso.

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© Paul Hansen

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Arriba, fotografía de W. Eugene Smith. Abajo podemos ver “el antes y el después” de su tratamiento en el laboratorio.

David Guttenfelder: Una visión de Corea del Norte

Durante muchos años, las únicas imágenes que nos llegaban de Corea del Norte eran proporcionadas por la agencia oficial de noticias, o realizadas por fotógrafos occidentales de forma clandestina. Pero, en cuestión de dos años, numerosos fotógrafos han sido autorizados a viajar al país asiático, realizando, eso sí, de manera controlada y supervisada, unas fotografías que han ampliado nuestra visión del seguramente más aislado país del mundo.

Aunque si hay un fotógrafo que ha destacado en esta labor, éste ha sido David Guttenfelder, Jefe para Asia de la Agencia Associated Press, que desde el año 2000 ha realizado más de una decena de viajes al país. Especialmente en los dos últimos años, ya que ha sido uno de los encargados de negociar la presencia permanente de la agencia de noticias en la nación comunista. Ello le ha hecho ganarse la confianza de las autoridades para conseguir una cierta libertad para fotografiar, desconocida hasta la fecha. Lo que no quiere decir que no vaya acompañado siempre por una persona, y que no tenga que solicitar autorización para ir a cualquier lugar a realizar su trabajo.

Este acceso le ha permitido a Guttenfelder, un fotoperiodista con una dilatada carrera, realizar un trabajo que va más allá de los simples reportajes puntuales, llegando a convertirse en un proyecto personal a largo plazo. Y es que sus imágenes, aparte de las más habituales de agencia, inmortalizando diferentes fastos y acontecimientos del régimen, han mostrado una cara hasta ahora muy poco conocida de Corea del Norte. El retrato de la vida diaria, de los trabajadores esperando el autobús, de los momentos de ocio, de algo que hasta ahora no se había mostrado. Según cuenta el propio Guttenfelder, tuvo que convencer a las autoridades de que este tipo de imágenes podían ser importantes para romper barreras y mostrar la normalidad del país.

Y viendo las fotografías que nos resultan más interesantes, es de alabar esta capacidad de convicción del fotógrafo norteamericano, ya que lo que vemos no es precisamente un país que transmita alegría y optimismo. Lo que vemos es un país oscuro, gris, diríamos que hasta triste. Aquí volveríamos de nuevo a la subjetividad del autor, y a lo que el autor nos ha querido transmitir. Sería difícil dilucidar si esa “impresión” que ha querido provocar con su trabajo está más cerca de la realidad o más próxima a la visión que cualquier occidental podría tener del lugar. Yendo más allá, hasta nuestra propia visión de las fotografías se ve condicionada por la idea preconcebida que tenemos de Corea del Norte. Por lo tanto, en el resultado de lo que vemos y lo que nos transmite influyen muchos aspectos.

Al final, cualquier fotografía puede tener este significado multilateral, pero bien es cierto que un país como Corea del Norte es un escenario perfecto, por sus condicionantes, para poner en evidencia todo ello. Y, verdaderamente, el trabajo de Guttenberg es muy interesante, y ha conseguido crear un mundo personal e identificable de lo que observa allí en sus repetidos viajes. Unas fotografías que nos hablan de un lugar hermético, extraño, y fascinante a la vez.

North Korea Daily Life

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Journey into North Korea

North Korea Japan Soccer Showdown

North Korea Kim Jong Il Making the Myth

North Korea NY Philharmonic

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Todas las fotografías © David Guttenfelder

La estética del fotoperiodismo: la guerra en Siria

Decía Susan Sontag que la capacidad que tenía la fotografía para embellecer todo lo que inmortalizaba, la invalidaba como documento para comunicar la verdad.  Y Walter Benjamin dijo que “la fotografía ha logrado transformar la más abyecta pobreza, encarándola de una manera estilizada, técnicamente perfecta, en objeto placentero”.

Si aplicáramos estas reflexiones a la fotografía de guerra actual, muchos pondrían en cuestión el grado de cuidado estético que vemos en las imágenes que nos llegan de los últimos conflictos armados. Y habría que dirimir hasta qué punto la forma debe primar sobre el contenido, y hasta qué punto el mensaje se ve tamizado por la observación de una instantánea externamente bella. Es evidente que ello podría generar un intenso debate, pero aquí sólo quiero exponer estos pensamientos de dos grandes teóricos de la fotografía, para que todos reflexionemos en torno al papel del fotoperiodista y la imagen fija en las noticias.

La competencia entre los medios y las agencias en un mercado más global, pero más reducido económicamente hablando, y entre los propios fotoperiodistas, que se desplazan en gran número a las zonas de conflicto, provoca también que la diferencia entre unas imágenes y otras, las marque ese gusto personal a la hora de realizar la fotografía o editarla. Y todo ello, evidentemente, con el enorme mérito de encontrarse en situaciones límite, a riesgo de su propia vida, teniendo el fotógrafo que tomar toda una serie de decisiones de orden estético y técnico bajo una enorme presión.

Centrándonos en el último conflicto armado del que nos están llegando abundantes imágenes, el de Siria, es notable la calidad del trabajo que están realizando diferentes fotógrafos allí. Destacan especialmente las fotografías del mexicano Narciso Contreras, que con un exquisito tratamiento de la luz y la composición, está dejando una buena colección de magníficas fotografías. En sus imágenes nada parece dejado al azar, y todo tiene una intención precisa.

Narciso Contreras forma parte de esa nueva generación de fotoperiodistas educados en diferentes géneros, y que no desdeñan el aprendizaje que puede suponer conocer el trabajo de otro tipo de profesionales de la imagen, aunque pertenezcan a escenarios alejados del fotoperiodismo.  Algo que aporta un plus de calidad a su trabajo.

Entre los fotoperiodistas que están desplazados a Siria, también podríamos señalar las fotografías de Javier Manzano, también mexicano, y del español, Manu Brabo. En ambos casos, igualmente, dentro de las terribles situaciones que reflejan, podemos contemplar un buen conocimiento de la técnica y la composición más efectiva. Y tal vez para muchos resulte obsceno que hablemos de estos aspectos, pero es evidente que es algo que está presente en las fotografías, y en la mente del fotógrafo de una u otra manera a la hora de realizarlas.

La segunda fotografía seleccionada de Javier Manzano parece casi irreal por lo espectacular que son este tipo de imágenes nocturnas, pero observamos en una esquina el fuego y el humo provocado por algún combate entre las fuerzas rebeldes y el ejército sirio. ¿Vemos lo bello y no lo terrible?, ¿qué busca el fotógrafo con fotografías así?, ¿necesitamos este tipo de fotografías para describir un conflicto bélico?. Darían para un intenso debate estas preguntas. Al final, las fotografías son opiniones, fruto de una serie de decisiones personales, que no tienen por qué coincidir necesariamente con las nuestras.

Violence continues to sweep across Aleppo

© Narciso Contreras

Living under siege: Victory

© Narciso Contreras

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© Narciso Contreras

Syrian Civil War

© Narciso Contreras

A father cries while his children are being treated in a local hospital

© Javier Manzano

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© Javier Manzano

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© Javier Manzano (mismo lugar que Narciso Contreras, diferente ángulo)

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© Manu Brabo

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© Manu Brabo

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© Manu Brabo

La carrera hacia los World Press Photo 2013 a punto de comenzar

El plazo para presentar los trabajos a los Premios World Press Photo 2013 está a punto de empezar. Probablemente a lo largo de esta semana  se anuncie el inicio del plazo de presentación. Por lo tanto, aunque todos los que tienen en el punto de mira estos prestigiosos galardones ya lo habrán hecho, es hora de preparar las fotografías con las que se vayan a presentar. Tendrán de plazo hasta el 17 de Enero de 2013. Y hasta el 11 de Enero de 2013 para registrarse como participante.

El jurado comenzará las deliberaciones el 1 de Febrero de 2013. Y el 15 de Febrero se anunciarán los galardonados. Y, entre el jurado de este año, como no podía ser menos, nombres de excepción. Estarán, entre otros, Gary Knight, fotógrafo y fundador de la Agencia VII Photo; Mónica Allende, editora gráfica de The Sunday Times Magazine; y Santiago Lyon, vicepresidente y director de fotografía de la Agencia The Associated Press. Ésto, en el género de noticias y documentalismo. En otras categorías como deporte, naturaleza o retratos, también podemos encontrar a fotógrafos de reconocido prestigio entre el jurado, como Platon, Steve Winter y Bill Frakes.

Más información en la página de la organización de los World Press Photo:

http://www.worldpressphoto.org/

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© Samuel Aranda. Fotografía del año en los World Press Photo 2012.

Leonard Freed, los ojos de Magnum en la transición española

Después de la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, poco a poco la libertad de prensa fue ganando terreno  dentro del opaco panorama español hasta la fecha, y los fotoperiodistas eran testigos en primera línea de todo lo que acontecía. Manifestaciones, huelgas, agitación política, y nombres como los de Manuel Barriopedro, Manel Armengol, Manuel Hernández de León, Juan Santiso o Paco Elvira, entre otros muchos, que se encargaron de inmortalizar todos esos momentos para la historia de este país.

Pero esa España convulsa también protagonizó importantes espacios en los medios de comunicación internacionales, que después de la etapa gris del franquismo, volvieron a centrar sus focos aquí, para trasladar esos primeros rayos de esperanza que se iban observando. E igual que durante la Guerra Civil, donde numerosos fotógrafos acudieron para ilustrar las revistas y medios de la época, también, aunque sea menos conocido, en la transición española vinieron grandes fotógrafos para ser testigos de lo que iba aconteciendo.

Uno de ellos fue Leonard Freed, fotógrafo norteamericano nacido en Nueva York en 1929, y miembro de la Agencia Magnum desde 1972, que en 1977 fue enviado a nuestro país para retratar la campaña electoral de las primeras elecciones democráticas después de la dictadura. A Leonard Freed le podemos recordar por sus célebres imágenes del movimiento americano por los derechos civiles, o sus ensayos fotográficos sobre los alemanes y sus orígenes judíos.  Pero menos por estas fotografías que realizó en España, y que  son interesantes desde un punto de vista histórico, y también porque permiten trazar una línea entre esas fotografías que realizó 40 años antes uno de los fundadores de la Agencia Magnum en España, Robert Capa, y estas imágenes de uno de sus miembros en los años 70, Leonard Freed. Diferentes motivos, diferentes estilos, pero siempre presente el afán por documentar los grandes acontecimientos políticos y sociales que acontecían y acontecen a lo largo y ancho del mundo.

En alguna de las fotografías encontradas en el archivo de Magnum, podemos ver que Leonard Freed fotografió desde los mítines de los partidos políticos, hasta a los personajes políticos de la época, como Adolfo Suárez, Felipe González o la Familia Real, y también la intensa politización de la vida de la calle en aquellos años.

Todas las fotografías realizadas por Leonard Freed en 1977.