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Un tema, diferentes visiones: Chernóbil

Una tragedia de la magnitud del accidente nuclear de Chernóbil ha sido ampliamente recogida por numerosos fotógrafos a lo largo de los años. Desde aquel fatídico 26 de Abril de 1986 en que ocurrió, la región ucraniana pasó a formar parte de la historia más negra de la humanidad, y numerosos trabajos a lo largo del tiempo han atestiguado muchas de las consecuencias de todo ello. Por una parte, los fotógrafos más cercanos al documentalismo social, abordando los dramáticos efectos que ha tenido sobre la población de la zona, y por otra, los próximos al paisaje contemporáneo y la fotografía de autor, enfrentándose al escenario, la huella y la memoria.

El gran fotógrafo Paul Fusco ha realizado el que tal vez sea uno de los trabajos más crudos y contundentes sobre las consecuencias del accidente nuclear. Una mirada a los efectos de la contaminación nuclear en las nuevas generaciones, donde muchos niños nacen con terribles malformaciones debido a la radiación.

En este caso, Fusco retrata la situación en Bielorusia, uno de los países más damnificados  por el escape. Y lo hace con un blanco y negro tremendamente dramático, que nos recuerda a esas imágenes de W. Eugene Smith en Minamata, y lo hace sin concesiones, con imágenes impactantes que conmueven y en algunos casos te hacen casi apartar la vista ante lo terrible que muestran.

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Todas las fotografías © Paul Fusco

Donald Weber retrató Chernóbil durante el periodo que va de 2005 a 2007, interesado en conocer algo así como el mundo post-nuclear, acercándose a un lugar donde miles de personas marcharon para no volver, pero otras permanecen, sobreviviendo en un lugar colapsado, y atrapados entre lo que significó el accidente, y también marcados por el cambio en la sociedad que supuso la caída del régimen comunista y la Unión Soviética tres años después. Fruto de estos viajes a la zona de Weber, son varias series englobadas en su página web bajo el título de “Post Atomic”. Unas imágenes nada complacientes, y donde se atisban pocos elementos para la esperanza, dentro de una población que se limita a sobrevivir dentro de unas condiciones límite.

Bastard Eden, Our Chernobyl

Bastard Eden, Our Chernobyl

Bastard Eden, Our Chernobyl

Bastard Eden, Our Chernobyl

Bastard Eden, Our Chernobyl

Bastard Eden, Our Chernobyl

Bastard Eden, Our Chernobyl

Bastard Eden, Our Chernobyl

Todas las fotografías © Donald Weber

El trabajo de Robert Polidori describe la catástrofe desde un punto de vista más contemporáneo, dentro de lo que podríamos englobar en la categoría de fotografía de autor. Siguiendo el estilo clásico del fotógrafo canadiense, especialista en  retratar la decadencia de los lugares y la huella de la presencia humana en ellos, las fotografías de su obra en Chernóbil inmortalizan las llamadas “zonas de exclusión” de Pripyat y Chernóbil, las dos ciudades que fueron desalojadas y donde nadie puede volver a habitar (aunque sí lo hagan de forma ilegal). Allí, durante sólo tres días, Polidori se encargó de reflejar el paisaje desolado que preside todos los rincones de ambas urbes, ya sea en las antiguas escuelas, hospitales o viviendas, ahora en un terrible silencio, pero donde podemos contemplar ese rastro de vida que un día estuvo presente.

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Todas las fotografías © Robert Polidori

Curioso es el trabajo de un fotógrafo llamado David Mcmillan, donde el mayor valor reside en confrontar diversas imágenes del mismo lugar transcurridos varios años desde la realización de las fotografías. Incluso podemos ver alguna imagen similar a las realizadas por Polidori, seguramente ambos formando parte de una ruta parecida por aquellos lugares. Hasta 11 viajes ha realizado Mcmillan en el periodo de una década, comenzando en 1994:

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Todas las fotografías © David Mcmillan

Más proyectos centrados en Chernóbil:

– Diferentes ensayos fotográficos sobre Chernóbil, firmados por el francés Guillaume Herbaut: http://www.guillaume-herbaut.com/en/portfolio/photo-essays/chernobyl/

– Un trabajo con fotografías, vídeos y web propia, realizado por el fotoperiodista Michael  Forster Rothbart: http://www.afterchernobyl.com/

– Antonin Kratochvil, de la agencia VII, nos lleva a Chernóbil de la mano de un clásico y atemporal blanco y negro: http://www.antoninkratochvil.com/#/Stories%201/Chernobyl/1

– Varios trabajos de Maciek Nabrdalik sobre Chernóbil. Entre ellos, uno que nos muestra los días en que los ucranianos visitan a su muertos, y se les permite regresar a la “zona de exclusión”: http://nabrdalik.com/index.php?page=stories&subPage=menu/stories/homesick_for_chernobyl.php

– Jan Smith firma un proyecto sobre Chernóbil con protagonismo de esa presencia humana hoy desaparecida en la ciudad de Pripyat:  http://www.smithjan.com/pripyat.html

– Trabajo sobre personas que viven en la “zona de exclusión” de manera ilegal: http://jakebaggaley.com/

Un tema, diferentes visiones: Los Apalaches

Gracias a la enorme difusión de la cultura norteamericana, muchos lugares de los Estados Unidos forman ya parte de nuestra propia iconografía. Y dentro de la historia de la fotografía, encontramos ciudades que han sido retratadas por grandes fotógrafos, por las que hemos vagado de la mano de sus imágenes, y numerosos espacios míticos, que han sido modelados en nuestra memoria por el ojo subjetivo de un artista. Uno de ellos, son los montes Apalaches, una cordillera situada en el este de los Estados Unidos.

Los Apalaches, que se llaman así por el pueblo indio que habitaba la zona, se extienden desde la frontera con Canadá, hasta el Sur de los Estados Unidos, cortando el país longitudinalmente. En su territorio se encuentran yacimientos de carbón, hierro y petróleo, pero también algunos de los lugares más deprimidos del país norteamericano. Poblaciones que viven en precarias condiciones, sufriendo unas duras condiciones climatológicas, que han curtido su carácter, pero también el olvido de los poderes económicos y políticos, que ha acentuado su aislamiento. Analfabetismo, cifras de paro que superan el 50%, nula asistencia médica gratuita… todo propio del tercer mundo, pero dentro del primero más avanzado.

Y un terreno así, inhóspito y por el que parece que no han pasado los años, ha sido centro de atención para muchos fotógrafos, que han acudido allí para traernos la realidad de aquellos lugares. O, por lo menos, la imagen que cada uno ha pretendido o ha querido mostrarnos de los Apalaches, que no tiene por qué ser la más verídica ni irrefutable.

Shelby Lee Adams

Entre todos ellos, hay un nombre que está unido de manera indiscutible a este espacio de los Estados Unidos. Se trata de Shelby Lee Adams, originario de esta zona, que ha pasado casi toda su carrera fotográfica retratando a sus habitantes, comenzando a mediados de los 70, y continuando de manera casi ininterrumpida hasta la actualidad. Un trabajo que ha sido realizado entre los estados de  Kentucky, Tennessee y Virginia, y que ha sido recogido en tres libros, “Appalachian Portraits” (1993), “Appalachian Legacy” (1998), y “Appalachian Lives” (2003).

Con un inconfundible estilo, donde muchos han visto una tradición documental que fundiría el trabajo registral de Walker Evans y el extrañamiento propio de Diane Arbus, también con un uso del flash ostensible, franco y, en muchos casos, despiadado, Shelby Lee Adams estereotipa la población de los Apalaches, dentro de un mundo propio, lleno de personajes  que parecen cercanos a la locura, pero que también nos mueven a la compasión. A diferencia de Arbus, aquí sí conseguimos empatizar con los retratados, que parecen participar con entusiasmo del escenario creado por el fotógrafo americano.

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Milton Rogovin

Milton Rogovin, conocido fotógrafo documental, muerto en 2011, también se vio seducido por esta remota zona de los Estados Unidos, iniciando en 1962 una serie de viajes que continuaron hasta 1987, impulsado por las numerosas minas de carbón de la región, que se encontraban cada vez más paralizadas, y con ello su motor económico. El rigor del entorno tiene su lugar en las fotografías de Rogovin, donde los protagonistas de sus obras, al igual que en Adams, se nos muestran duros y parecen conscientes de estar dentro de un mundo decadente condenado a desaparecer.  Pero las miradas se nos presentan orgullosas, resistentes, y con un hálito de nostalgia por aquellos tiempos donde las minas de carbón aseguraban el bienestar de la comunidad.

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Andrew Stern

Unos años antes que Milton Rogovin, Andrew Stern, un fotoperiodista que nació en Alemania en 1931, llegó a los Apalaches, impulsado por su mujer, que procedía de aquellas tierras. Realizó un trabajo que tuvo amplia repercusión en los Estados Unidos, siendo seguramente el primero que presentó la depauperada región a los ojos del país. El trabajo de Stern nos retrotrae al espíritu de los fotógrafos de la Farm Security Administration durante la Gran Depresión, y al espíritu clásico y honesto del fotoperiodismo documental. Unas imágenes pulcras, empáticas y bien construidas.

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Grandmother

RR tracks, Schoolhouse

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Matt Eich

Igualmente, fotógrafos contemporáneos han retratado los Apalaches, como no podía ser de otra manera. Entre ellos, Matt Eich, destaca con una visión en color que expande nuestra panorámica, con un inteligente y estético conjunto de imágenes, dentro de ese nuevo fotoperiodismo que bebe de la fotografía de autor y se enriquece ampliando su espectro. Eich vivió durante 5 años en el sureste de Ohio, en plenos Apalaches, y al igual que muchos habitantes de la zona, tuvo que emigrar buscando nuevas oportunidades laborales.

"Carry Me Ohio"

"Carry Me Ohio"

"Carry Me Ohio"

"Carry Me Ohio"

"Carry Me Ohio"

Stacy Kranitz

Hace unos meses, un trabajo sobre los Apalaches se vio envuelto en una polémica a raíz de su publicación en un blog de la CNN. La autora de las fotografías era Stacy Kranitz, y debido a que una vez conocidas, fue criticada la selección de las imágenes por perpetuar los tópicos sobre los Apalaches, la fotógrafa tuvo que salir al paso quejándose amargamente por confiar en la CNN, que había desvirtuado  completamente su trabajo.

Y es que, sea con este tema u otro, la lucha entre mito y realidad puede ser una batalla perdida cuando un autor debe enfrentarse a los afianzados estereotipos del espectador.  La firme decisión del fotógrafo contra un mito le puede arrastrar por el camino fácil de afianzar lo que el público espera encontrar, o mostrar su verdad, que siempre será una verdad subjetiva, y que tendrá que pugnar fuerte si elige ese otro camino.

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Serían incontables los proyectos relacionados con los Apalaches. Aquí dejamos algunos para los que quieran seguir contemplando esta región desde diferentes puntos de vista:

Ian Bates: http://lens.blogs.nytimes.com/2012/04/27/growing-up-lost-in-appalachia/

Don Dudenbostel: http://www.x-rayarts.com/documentary.html

William Gedney: http://walkyourcamera.com/looking-at-appalachia-william-gedney-part-one/

Ken Light: http://lens.blogs.nytimes.com/2010/04/28/showcase-154/

Doris Ulmann, que en la década de 1920 y en diferentes viajes, retrató a los habitantes de aquellas tierras en lo que se nos muestra como un estudio etnográfico de sus costumbres, sus oficios y su cultura: http://www.americansuburbx.com/series-2/d/doris-ulmann-appalachian-portraits

Un tema, diferentes visiones: Los menonitas

Seguro que por mucho que busques un tema original sobre el que realizar un proyecto fotográfico, alguien lo está haciendo en ese mismo momento en cualquier otro lugar del planeta o lo ha hecho ya. Eso sí, refiriéndonos al tema que trates, claro está. El tratamiento y el enfoque que le quieras dar será personal e intransferible, y ahí residirá gran parte del éxito o del fracaso del resultado. Hay proyectos que triunfan por tratar un tema extremadamente original, pero ésos son los menos. La mayoría de los proyectos que obtienen cierta resonancia, se basan más en la construcción de la historia o en la profundidad que hayan conseguido alcanzar, que en la originalidad de la temática.

Con esta serie que comenzamos hoy, vamos a analizar diferentes visiones que se hayan proyectado sobre un mismo tema. Diferentes personalidades que arrojan resultados distintos, con mayor o menor separación, como siempre, según la formación y ámbito profesional de cada autor.

Para comenzar, nos  vamos a ir a conocer a la comunidad religiosa de los menonitas, un movimiento cristiano que ha sido tratado en numerosas ocasiones por la lente de un fotógrafo. Originariamente procedentes de la Europa Central, durante los siglos XIX y XX se extendieron por todos los continentes, siendo Bolivia el país donde habitan más menonitas.

Su peculiar forma de vestir,  sus ritos ancestrales, su renuncia a determinados avances de la humanidad, les han convertido en un objetivo apetecible para muchos fotógrafos, atraídos por lo diferente y por una realidad ajena, que permanece congelada en el tiempo de la historia, impasible a todo lo que acontece a su alrededor.

Larry Towell

Vamos a realizar una revisión cronológica de los fotógrafos que se han acercado a esta comunidad religiosa. El trabajo de Larry Towell (Ontario, 1953), fotógrafo de la Agencia Magnum, fue seguramente el primer proyecto que nos mostró a los menonitas desde el prisma de un sello personal. Un trabajo que Towell realizó con los menonitas de la colonia Old Colony, a los que fotografió en las zonas rurales de Ontario y México, entre 1990 y 1999.

Larry Towell es un fotógrafo documentalista, con el sabor de los narradores clásicos y únicos, que siempre se ha sentido atraído por las sociedades que viven en las zonas excepcionales al transcurrir ordinario de la generalidad. Y no podía ocurrir otra cosa que, cuando conoció a algunos menonitas que vivían próximos a su casa, se sintiera inmediatamente seducido por esas personas diferentes, huidizas y que él veía vulnerables.

Y lo que él encontró es una comunidad desubicada, que se debatía entre unos rígidos principios morales y la necesidad de romper determinados lazos con el pasado para poder sobrevivir. Una colectividad amenazada por una economía que necesita ingresos suficientes para cubrir las necesidades de una población que duplica su número cada dos décadas, dado su alto índice de natalidad. Y también por el continuo peligro de una “contaminación” moral, que minaría la base de su tronco y podría acabar afectando a la raíz sobre la que construyen su forma de vivir.

Y en las fotografías de Towell, vemos esa bipolaridad. Por una parte, de respeto por lo que significa encontrar, dentro de este mundo tan dado a los excesos, esa vida austera y recogida en fuertes vínculos familiares y colectivos, y de inquietud por el presente y el futuro que les espera. Y en las imágenes podemos atisbar ambos aspectos. Miradas al horizonte, reflexivas y preocupadas, espacios desangelados. Pero también personas fuertes, orgullosas, depositarias de una larga tradición de lucha y búsqueda de espacios donde poder continuar con sus firmes creencias.

Félix Curto

El trabajo de Félix Curto (Salamanca, 1967), titulado “Heart of Gold”, se desarrolló en la comunidad menonita de Guatraché, en La Pampa argentina. Los Menonitas llegaron a Argentina en 1987, procedentes de México y Bolivia. El trabajo de Curto nos muestra unas fotografías que transmiten una enorme serenidad, tranquilidad y sosiego. Realizadas con un enorme respeto hacia una comunidad religiosa admirable en algunos aspectos de su cotidianidad.

Con un color intenso que no desequilibra el resultado estético del trabajo, donde todo es muy puro y limpio, las imágenes gravitan siempre en torno a una casi “idealizada” existencia. Tal y como ha manifestado Curto en alguna entrevista, se quedó cautivado por esa forma de vivir, y por lo que se traduce en las imágenes, esa admiración quedo estampada en su obra, casi como si de unas instantáneas publicitarias se tratara. Sin duda, es el trabajo menos fotoperiodístico de los presentados aquí.

Lisa Wiltse

Lisa Wiltse es una fotógrafa norteamericana (Connecticut, 1977) que ha trabajado para revistas como Time, Geo y The Sun Magazine, está asociada a Getty Reportage, y ha recibido numerosos premios en los últimos años. Durante varios meses se adentró en las comunidades menonitas de Manitoba (Bolivia), trazando un trabajo que tiene los rasgos propios del fotoperiodismo documental moderno.

Estéticamente bello, elegante, con momentos desconcertantes, aunque lo suficientemente íntimo para no quedar hueco e intrascendente. Publicado, además, después de que se conocieran las violaciones que afectaron a más de 100 mujeres y niñas, por las que fueron condenados varios miembros de la comunidad, el trabajo aporta testimonio a sus condiciones de vida.

Eunice Adorno

El trabajo de Eunice Adorno (México D.F, 1982) sobre los menonitas, que lleva el título de “Las mujeres flores”, también ha tenido un considerable impacto en diferentes publicaciones y festivales. La fotógrafa mexicana nos introduce en el mundo de una comunidad asentada en su país, pero, a diferencia de los trabajos más generales que estamos revisando aquí, Adorno se centra más en la vida de las mujeres. Sirviéndose de un estilo documental menos refinado y más elocuente, el trabajo comprende retratos, objetos y estancias, que son recogidos por Edorno para configurar una estampa de las mujeres menonitas.

Aquí las luces son menos sutiles, y la intimidad de las protagonistas de las fotografías, aparece captada de una manera más directa y aséptica. Aunque la complicidad que muestran las mujeres con la fotógrafa, le otorga un plus de “desmitificación del personaje” que le diferencia de los demás ensayos.

Jordi Ruiz Cirera

El último gran proyecto conocido sobre los menonitas, está firmado por el fotógrafo catalán Jordi Ruiz Cirera (Barcelona, 1984), y se ha centrado en las comunidades menonitas de Bolivia. Una de cuyas fotografías ha sido premiado con el Taylor Wessing 2012, patrocinado por la National Portrait Gallery de Londres.  El trabajo de Cirera tiene dos vertientes, como muestra en su página web. Por una parte, un documento de sus costumbres y su día a día, donde se les puede ver cultivando la tierra o trabajando con el ganado. Y por otra, una serie de retratos de unas familias, desde los niños hasta los abuelos, donde precisamente se encuentra la imagen premiada con el prestigioso galardón británico.

El trabajo de Cirera es sin duda una gran incursión en el mundo de los menonitas, realizado de manera impecable. Puede que no tenga la profundidad del trabajo de Larry Towell, aunque no sabemos si tiene idea de continuar con su documentación de los menonitas, pero es un reflejo bastante completo de esas comunidades. Con un buen cuidado de la luz y un acabado muy contemporáneo, es un proyecto que guarda imágenes con mucha fuerza, que rápidamente captan la mirada del espectador.

Para los que quieran seguir ampliando las diferentes visiones sobre los menonitas que hemos encontrado, pueden revisar los siguientes trabajos:

Miguel Bergasa: http://miguelbergasa.com/#/galerias/mennonitas

Jordi Busqué: http://www.jordibusque.com/index.php?lang=es&current=stories&subcurrent=menno_bolivia&subsubcurrent=CF0276-DSC_0274.jpg

Amy Thompson: http://www.amythompsonphotos.com/#/young-mennonites

Lana Slezic: http://www.lanaslezic.com/#s=0&mi=2&pt=1&pi=10000&p=4&a=0&at=0