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La frase fotográfica de los martes, por Yousuf Karsh

“Mira y piensa antes de apretar el disparador. El corazón y el cerebro son la verdadera lente de la cámara.”

Yousuf Karsh.

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© Yousuf Karsh

Las últimas fotos con el sello Kodachrome

El final anunciado de la histórica película Kodachrome nos ha dejado unas imágenes a modo de epílogo. Las fotografías tomadas por Steve McCurry con el último carrete producido por la compañía norteamericana, y que Kodak decidió ceder al fotógrafo de National Geographic por ser uno de los mayores representantes de la “imagen Kodachrome” en el mundo. Con esta película diapositiva realizó sus más grandes trabajos, como la histórica portada de la niña afgana. Aquí podemos ver algunas de esas instantáneas:

La fotografía documental y algo más

Cada vez es más habitual por parte de los fotógrafos documentales narrar sus historias a través de diferentes soportes. El vídeo, la imagen fija y el sonido se muestran muchas veces unidos, en un completa manera de abordar un tema. En este sentido, muchos fotógrafos se han tenido que reciclar y aprender nuevos medios de expresión, como el vídeo, que exigen una diferente forma de afrontar el registro de las imágenes y su discurso narrativo.

Pero inevitablemente Internet ocupa cada vez más espacio como plataforma de difusión, y es evidente que las posibilidades que ofrece provoca que se busquen novedosas maneras de interactuar con el espectador. La fuerza de la imagen fija no va a desaparecer, pero, sea como complemento a esas fotografías, o como elemento de elaboración propia, el que se podría denominar fotovídeo documental o ensayo multimedia va a ocupar un espacio cada vez más importante, con unas riquezas todavía por exprimir.

En la red ya se pueden encontrar espectaculares ejemplos creativos y discursivos. Por ejemplo, la resuelta determinación que han tomado los fotógrafos de la agencia Magnum en adaptarse a los nuevos tiempos e ir introduciéndose en estos nuevos registros. También MediaStorm es un espectacular muestrario de grandes historias, mostradas con sabiduría, talento y calidad. Un placer pasar unos minutos u horas por sus archivos.

Relacionado con este pequeño boom de este tipo de creaciones, está también buscar lo que se podrían denominar “nuevos campos de cultivo económico”, ante la crisis que están viviendo los medios impresos, y con ellos, una de sus partes más frágiles, los fotógrafos. Aunque esas posibilidades de ingresos, como casi todo en la red relacionado con la creación y la información, están todavía por desarrollar. Esperemos que pronto se encuentre la llave que permita generar contenidos de calidad y recursos de cantidad (y calidad) para todos esos grandes contadores de historias.

Ya, sólo queda preguntarnos, ¿hora de aprender Final Cut?.

La maravillosa historia de Vivian Maier

La fotografía es tan inabarcable en ocasiones, que en cualquier momento te puedes sorprender con un nuevo hallazgo. La fuerza de la imagen fija impacta como ninguna otra creación artística de una forma inmediata y directa. Más allá del origen o la intención del fotógrafo. Y en este aspecto, y debido al acceso democrático y popular al medio, el alcance puede traspasar cualquier barrera. Puede ser la creación reposada de un extraordinario artista del medio o la modesta y sincera instantánea de un aficionado.

Pero casos como el de Vivian Maier desde luego que no son tan fáciles de encontrar. Una fotógrafa desconocida que, cuando ya estaba al borde de la muerte, es descubierta por un historiador, John Maloof, después de comprar miles de negativos en una pequeña subasta de antigüedades. Así, y gracias a algunos datos que aparecen en los sobres de las imágenes, descubre su nombre, y conoce que es una anciana enferma a la que sería difícil ya visitar. Aunque, poco a poco, y gracias a la ayuda de diferentes conocidos de Vivian Maier, empieza a reconstruir su vida. La historia de una joven estadounidense, nacida en 1926, que creció en Francia, y que retornó a los Estados Unidos en la década de los 50, y que pasó la mayor parte de su vida en Chicago, trabajando como niñera.

Y, detrás de esa vida que se podría considerar sencilla y anodina, descansaba una mente curiosa y un ojo creativo para todo lo que le rodeaba. Algo que plasmaba en imágenes gracias a un intenso amor hacia la cámara fotográfica. Su Rolleiflex le acompañaba durante los paseos por la ciudad o los numerosos viajes que realizó, y seguramente siempre iba con ella allá donde fuese. Todo atraía su curiosidad. Los juegos de los niños, los paisajes, los reflejos de los escaparates o las mujeres en un día de compra, nada escapaba a su cámara, siempre alerta.

De esta manera, Maier acumuló un trabajo inmenso que llega prácticamente a los 100.000 negativos, realizados en su mayor parte en blanco y negro, aunque también tiene una importante colección en color. Un conjunto de imágenes que muestra la labor de una gran “fotógrafa de calle” de difícil catalogación. Fotografías más formales y racionales, conviven con otras de difíciles encuadres y confusas que composiciones, que podrían haber salido perfectamente del gran Lee Friedlander. Es difícil decir si conocía a los grandes fotógrafos de la época, ya que no lo podemos saber de primera mano, pero da la impresión de que así es, y que muchos de ellos pusieron un pequeño granito de arena en su obra. Algo que, claro está, no le resta valor, ya que lo complementa con una instintiva forma de ver el mundo a través de la fotografía.

Pero, por encima incluso de su indudable alcance, lo más apasionante es pensar en una persona que estuvo durante toda su vida haciendo fotografías, y documentando la vida que veía alrededor, sin las grandes pretensiones ni la ambición de trascender con su trabajo. Al menos, no hay constatación de que ella intentara mostrar ese trabajo al mundo. Al revés, lo tenía prácticamente oculto, sólo para deleite de sus ojos. Seguramente, en una pequeña habitación del Chicago de la época, Maier repasaba sus copias en papel, disfrutando de los instantes que había conseguido atrapar, y reiría, y se emocionaría hasta llorar, viendo toda la magia que es capaz de captar una cámara.

La obra de la fotógrafa norteamericana ha sido expuesta ya en numerosos países, y está en proceso de elaboración un libro con su trabajo. Además en un blog, el propietario de las imágenes, John Maloof, va subiendo cada cierto tiempo fotografías de ella, para deleite de todos. Ahora su objetivo es encontrar una institución, o crear una fundación, que se ocupe de la conservación y la divulgación de todo este legado.

El fotoperiodista: objetivo de guerra

Aunque en muchas ocasiones se ponga en duda la ética de los fotoperiodistas de guerra y de conflictos, principalmente por personas que poco conocen la profesión, y que son especialistas en generar debates donde no los hay, la labor que realizan es indispensable en la sociedad en la que vivimos. Acuden a los lugares que necesitan ser mostrados, y ponen rostro a tantas y tantas tragedias como lamentablemente ocurren en el mundo. Se juegan la vida, con un beneficio económico cada vez más limitado, y luchando por mostrar sus fotos en unos medios de comunicación que son cada vez más reacios a “manchar” sus pulcras páginas con muertes, guerras y violaciones de derechos humanos que empañan las magníficas estampas publicitarias de las que viven.

Y pese a que pudiera ser contradictorio, y el avance de los tiempos debería resultar en una mayor protección de los fotógrafos y periodistas, progresivamente se ha ido desprotegiendo a estos trabajadores, y últimamente se han convertido en el blanco fácil de los que no quieren que se sepa la verdad. Mostrar la realidad molesta, y la fotografía sabe mostrar esa realidad como pocas cosas pueden hacerlo. Ahí radica su fuerza, y ahí radica la debilidad de quien lucha por sacar la verdad adelante. Y el problema es que “ningún bando” tiene gran interés en defenderles. Ejemplos tenemos en todos “los bandos” de actuaciones deleznables, en las que muchos fotógrafos han perdido la vida o han quedado gravemente heridos, con unas investigaciones opacas donde nadie ha tenido mucha preocupación en encontrar a los culpables.

La última víctima “colateral” ha sido el fotógrafo francés Lucas Mebrouk, que se debate entre la vida y la muerte tras haber sido herido por un bote de humo cuando cubría las manifestaciones en Túnez que han llevaron al derrocamiento del presidente Zine el Abidine Ben Ali. Según algunas informaciones que han sido recogidas por la organización Reporteros Sin Fronteras, el bote fue lanzado a corta distancia y de forma deliberada por la policía. De nuevo, matar al mensajero, matar el mensaje, esconder la verdad. Y, como en tantas ocasiones, nadie detenido, nadie acusado, y en poco tiempo todo se irá olvidando, y los fotoperiodistas se encontrarán en la misma situación, y temiendo similares resultados.

Aquí podemos ver una de sus últimas fotografías. Esperemos que no sean las últimas:

La sorprendente editorial Kesselskramer

El boom de los libros de fotografía o photobooks en los últimos años, con el abaratamiento de los costes de impresión y la mayor facilidad para realizar todo el proceso de diseño y producción, ha redundado en una masiva aparición de autoediciones. Pero también nos ha deparado la aparición de pequeñas editoriales que, movidas en su mayor parte por un amor a la fotografía más que a los rendimientos financieros, han sacado a la luz joyas que de otra manera hubiera sido difícil descubrir. Entre ellas, hoy vamos a hablar de Kesselskramer Publishing.

Kesselskramer fue creada por Erik Kessels, un fotógrafo y publicista que, después de comenzar a coleccionar fotografía amateur, se dio cuenta de las posibilidades comerciales que tenían esas instantáneas de personajes anónimos, pero muy reales. El primer libro de la editorial fue fruto de la compra de un álbum de fotos en un mercadillo de Barcelona. En esas fotos, realizadas en un formato 6×6, con un impecable gusto, se repetía casi obsesivamente la figura de una mujer, fotografiada por su marido, en diferentes localizaciones. En total, alrededor de 400 fotografías, reflejo de 12 años de viajes y visitas culturales. El resultado de ello fue el libro “In Almost Every Picture #1”, con el que abrió una serie de publicaciones todas ellas realizadas a partir de fotografías anónimas compradas.

Todos ellos son una selección de los miles de álbumes familiares que Erik Kessels ha llegado a coleccionar. Antes de publicar un libro siempre consulta entre su círculo de amistades para saber cuáles de ellos pueden verdaderamente ser interesantes para los lectores. Incluso Kessels también intenta descubrir la historia que se esconde tras esas imágenes, en su mayoría anónimas. Así, a raíz de la exposición que realizó en Barcelona sobre el matrimonio de su primer libro, consiguió saber la verdadera identidad de los protagonistas, descubriendo que se trataba de un matrimonio que murió sin hijos ni familiares conocidos.

En otro de sus libros, “In Almost Every Picture#2”, en todas las diapositivas que llegaron a manos de Kessels el protagonista siempre era un taxi, en el que estaba subido una mujer, y que era fotografiado en diferentes lugares, supuestamente por el taxista. Posteriormente se descubrió por un libro de notas, donde el taxista anotaba las distancias recorridas, que siempre iba a recoger a la mujer a su domicilio ya que era minusválida.

Pero en la editorial puedes encontrar muchas más apasionantes historias como estas. Ejemplo de instantáneas caseras y/o familiares que toman la forma de un libro, y lo llenan con sus imperfecciones, sus carencias, pero también con la verdad que contienen. Al fin y al cabo, la fotografía tiene vasos comunicantes en todos los sentidos como bien se ha demostrado con los años. Y la fotografía profesional se alimenta de la artística, y esta de la amateur, y así en todas las direcciones.

La estética del fotoperiodismo: una nueva polémica

En las últimas semanas se ha creado cierta polémica por la utilización de diferentes técnicas de estilización para mostrarnos la guerra de Afganistán, dejando atrás el principal precepto de la fotografía periodística, donde la información debe estar por encima de la estética. En este caso, la estética ha sido el principal leit motiv de unas determinadas fotografías. Principalmente, el debate se ha suscitado a raíz del trabajo para el New York Times de Damon Winter. Unas fotografías realizadas con un Iphone, utilizando la aplicación Hipstamatic, que “adorna” la imagen con diferentes motivos visuales, dando la apariencia de haber sido realizada mediante una cámara lomográfica o de baja calidad. Viñeteado, falta de nitidez y grano fotográfica son algunos de los ingredientes que contienen unas fotografías que estarían externamente más cerca del pictorialismo que de la fotografía periodística. Aquí podemos ver alguna de ellas:



El fotógrafo y el medio han defendido su trabajo justificando el uso del conocido dispositivo móvil, como una forma de acercarse más a la vida diaria de los soldados, ya que un teléfono móvil es un elemento cotidiano en su día a día. De esta forma, se conseguirían unas imágenes más espontáneas y naturales, ya que no se sentirían cohibidos por un elemento ajeno como una cámara fotográfica profesional.

Algunos han hablado que este “embellecimiento” de la guerra provoca que el ojo crítico del espectador se quede sólo en la superficie de lo que ve, sin contemplar la tremenda crueldad y dureza de una guerra que ya dura 9 años. Para los que opinan así, adornar algo terrible debería quedar fuera de un hecho noticioso que forma parte de la prensa diaria. La objetividad no debe ser empeñada por ninguna tendencia subjetivizadora más allá de las diferentes elecciones que realiza el fotoperiodista.

En mi opinión, nadie puede poner en duda la necesaria función del fotoperiodismo para mostrarnos la realidad tal y como sucede. Cuando muchos fotógrafos ponen en riesgo sus vidas para traernos esas imágenes, otros debates quedan por supuesto en segundo plano. Pero evidentemente, en el mundo de la prensa, en parte dominado por los que escriben más que por los que crean las imágenes, también debería haber espacio para otro tipo de fotografías que amplíen las fronteras de “lo fotoperiodístico”. Desde luego que la guerra de Afganistán no puede mostrarse como una galería lomográfica de Flickr, pero otras visiones estéticamente distintas a lo que se consideraría dentro del fotoperiodismo tradicional hay que verlas desde un punto de vista enriquecedor, siempre que sea un complemento más que un sustituto.

Remontándonos en la historia de la fotografía, grandes ejemplos del fotoperiodismo estarían empañados según algunos por elemento estéticos poco adecuados. Las imágenes captadas por Robert Capa el día del desembarco de Normandía han logrado transmitir como ningunas otras la tensión, el movimiento y la agitación de una batalla. Y, aunque fuera involuntariamente, debido al error en el revelado de las fotografías enviadas por Capa, esa falta de nitidez, ese grano y ese contraste crearon unas imágenes tan impactantes y reales como pocas lo han conseguido a lo largo del fotoperiodismo de guerra.

Aunque, si nos escuchara Susan Sontag hablando sobre fotografía, objetividad y realidad, seguramente nos recordaría su opinión tanta veces expresada en diferentes artículos, sobre la capacidad de la cámara para transformar la realidad en algo bello, lo que provoca su relativa debilidad como medio para comunicar la verdad. No seremos tan extremistas.

Los Descubrimientos de Photoespaña: ganadores

En la última entrada del blog hablábamos de los Premios Descubrimientos de Photoespaña y mencionábamos la plataforma que puede significar para todos los que son seleccionados. Y más aún para el premiado final, y la posibilidad de realizar una exposición individual al año siguiente. Pero, como bien decíamos ayer, no pensemos que “las puertas del cielo” se abrirán de par en par por este importante hecho. Como ejemplo, podemos ver el listado de los ganadores en todas las ediciones, desde su primer año en 1998. Frente a algún nombre que se ha convertido en toda una realidad con el paso de los años, y otros que siguen desarrollando una carrera notoria y coherente, coexisten otros que se han esfumado en los últimos tiempos o que cuyo trabajo fue un punto álgido dentro de un caminar venido a menos. Una idea brillante y/o una ejecución sorprendente es más fácil de encontrar que una carrera llena de consistencia, creatividad e inteligencia. El listado viene acompañado de un ejemplo de su trabajo y el enlace a su página web, aunque no ha sido posible encontrar de todos.

2010 Vanessa Winship

2009 Alejandra Laviada

2008 Yann Gross

2007 Harri Palviranta

2006 Stanislas Guigui

2005 Vesselina Nikoleva

2004 Cornelius Röthlisberger

2003 Pedro Álvarez Gancedo

2002 Tanit Plana

2001 Sophie Dubosc

2000 Juan de la Cruz Megías

1999 Paula Luttringer

1998 Matías Costa

El otro trabajo de Ansel Adams

Ansel Adams, el gran fotógrafo paisajista norteamericano, no sólo se encargó de retratar los idílicos escenarios naturales de su país. Como nos ha mostrado el blog Captured del periódico Denver Post, también realizó otros interesantes y, en este caso, controvertidos trabajos. Se encargó de fotografiar el día a día de uno de los campos de concentración donde los japoneses de origen norteamericano fueron encerrados durante la 2ª Guerra Mundial. Imágenes demasiado complacientes con una situación atroz, donde parece que los retratados estuvieran viviendo una feliz y voluntaria experiencia. Pero ya conocemos la reacción de los Estados Unidos contra todo aquel que se convierte por acción, omisión o accidente en su enemigo. El país de la libertad puede convertirse en el país de falta de libertad, donde el respeto para cierto tipo de derechos individuales pueden quedar pistoteados en beneficio del bien de la seguridad común. Seguridad, ¿a qué precio?. Aquí vemos el resultado (dulcificado).

anseladams

Para ver el resto de imágenes, puedes pinchar aquí.

Los talentos de Foam Magazine

La revista holandesa Foam Magazine es un referente en el mundo fotográfico. Especialmente, por presentarnos novedosas propuestas, que suelen venir en monográficos dedicados a un tema en concreto. Anualmente, un número de la publicación está protagonizado por fotógrafos jóvenes, que son seleccionados mediante un concurso. A finales de Septiembre fue lanzada la revista de este año, donde tienen cabida estos creadores emergentes, dentro de un abanico que apuesta por presentar trabajos originales y diferentes, con los que algunos se pueden sentir más o menos empáticos. Cuestión de gustos. Un detalle de esta revista es que, a pesar de ser una publicación de papel, que se puede adquirir en tiendas especializadas, dentro de su página web es posible acceder a un pdf en flash que se puede visualizar e incluso ampliar. Todo un detalle. Aquí podéis ver este interesante número de la revista:

http://www.foammagazine.nl