Archivos Mensuales: diciembre 2013

La frase fotográfica de los martes, por Helmut Newton

“La fotografía de moda perfecta es aquella que no se parece a una fotografía de moda. Se parece más a una película, a un retrato editorial o quizás a las fotos de los paparazzi.”

Helmut Newton.

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© Helmut Newton

Christer Strömholm, un sueco entre los grandes

Seguramente la historia de la fotografía del siglo XX haya estado demasiado centrada en los Estados Unidos, a la que hay que reconocer su papel en la vanguardia a todos los niveles del medio, y muy poco consciente de lo que ocurría en otros lugares del planeta, salvo casos particulares, como el francés. En este siglo XXI, con el alcance global que ha tenido Internet como plataforma de conocimiento, uno de los grandes avances en la fotografía ha sido la posibilidad de acercarse a la obra de artistas de cualquier país, una vez que los grandes cauces que antes marcaban la senda que escribían los grandes libros de historia, como el MOMA o los medios de divulgación estadounidenses, ya son unas piezas importantes, pero sólo unas más entre otras muchas.

Por ejemplo, un artista como Christer Strömholm (1918–2002) nos podía servir de ejemplo de importantes nombres de la fotografía, cuya obra no ha alcanzado la globalidad que seguramente merecía. Del fotógrafo sueco la serie más conocida tal vez sea “Les Amies de Place Blanche”, que retrató a los transexuales que ejercían la prostitución en el barrio rojo de París. Unas imágenes, tomadas en los años 50 y 60, que no se convirtieron en libro hasta el año 1983. Instantáneas donde Strömholm alcanza una gran intimidad, y que emanan un enorme respeto y admiración por algo que el fotógrafo sueco definió como “la grandeza de obtener la libertad para elegir tu propia vida”. Un trabajo pulcro y elegante en lo formal, pero provocador a la vez por el mundo que retrata, y cómo lo retrata, donde predomina la no estereotipación. Estas mujeres emergen seguras, libres y valientes, casi retratadas como si fueran estrellas de cine, pero que han forjado su carácter superando traumas en una vida dura y compleja.

En otras imágenes firmadas por el fotógrafo sueco, realizadas algunas de ellas durante la misma época de “Les Amies de Place Blanche”, podemos atisbar un lado un tanto más oscuro y macabro, donde se mezcla la abstracción y el surrealismo, con fotografías inquietantes, que tienen como protagonistas en muchos casos a niños. Aquí las fotografías sugieren preguntas, interrogantes sin respuesta, elucubraciones en relación a lo que Strömholm nos quiere comunicar, en un plano rico y complejo. Algunas de ellas formaron parte de “Poste Restante”, libro publicado por primera vez en 1967, que es un diario visual de sus viajes por el mundo, y que le empareja con artistas como Robert Frank y Ed van der Elsken. En 1997 su nombre alcanzó más notoriedad al recibir el Premio Hasselblad.

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FETICHE, Paris

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© Christer Strömholm, “Nana” (1959)

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© Christer Strömholm, “Carmen” (1960)

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© Christer Strömholm, “Jacky” (1961)

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© Christer Strömholm, “Suzannah y Sylvia” (1962)

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© Christer Strömholm, “Themis” (1963)

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© Christer Strömholm, “Tarragona” (1958)

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© Christer Strömholm, “Cuenca” (1961)

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© Christer Strömholm, “Cuenca” (1963)

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© Christer Strömholm, “Hiroshima” (1963)

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© Christer Strömholm, “Tokyo” (1963)

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© Christer Strömholm, “Tokyo” (1963)

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© Christer Strömholm, “Tokyo” (1963)

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© Christer Strömholm, “Tokyo” (1963)

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© Christer Strömholm, “Shinohara” (1963)

Platon, el retrato contra natura

Entre las lecciones básicas que te pueden dar a la hora de realizar un retrato, una de las más habituales será que coloques la cámara a la altura de los ojos y utilices una longitud focal larga. Con ello conseguirás un aspecto más natural de la persona. Pero, ¿qué sucede cuando el fotógrafo decide saltarse esta regla tan habitual y clásica?. El resultado se convierte en desconcertante, extraño y curioso. Lo que para muchos pudiera ser un error o una impericia técnica, otros lo erigen en un sello personal que les identifica y les diferencia como fotógrafos. Así ocurre con el británico Platon (Platon Antoniou, de origen griego, nacido en 1968), célebre ya gracias a sus portadas para Time, Wired, The New Yorker y Esquire, entre otras.

Platon coloca la cámara muy abajo, donde nadie se había atrevido a llegar para retratar a grandes líderes y personalidades mundiales, desde una distancia próxima, sirviéndose para ello de un objetivo gran angular, con la consiguiente distorsión de las extremidades. De esta manera ha realizado alguno de sus retratos más conocidos, como el del presidente ruso, Vladimir Putin, portada de la revista Time, y que le valió un premio World Press Photo en 2008. Es evidente que un estilo tan radical no a va despertar un aplauso unánime, pero es atrevido, original dentro de lo que podríamos englobar como retrato editorial, y el impacto, importante para distinguir una portada del resto, está garantizado.

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© Platon, “Al Pacino”

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© Platon, “Bill Clinton”

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© Platon, “Gaddafi”

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© Platon, “George Bush padre”

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© Platon, “Vladimir Putin”

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© Platon, “Willie Nelson”

La frase fotográfica de los martes, por Nathan Lyons

“El ojo y la cámara ven más de lo que la mente conoce.”

Nathan Lyons.

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© Nathan Lyons, “Untitled (Rochester, New York)” 1957

Eugene Richards, un fotógrafo nada imparcial

Hay fotógrafos que se hacen presentes de una manera radical en la fotografía. Sus imágenes no son objetivas, ni pretenden serlo. Así trabaja Eugene Richards (1944, Estados Unidos), el reconocido fotoreportero norteamericano. Los protagonistas de sus series son colocados en los extremos del encuadre, muchas veces cortados, añadiendo una tensión dramática que acentúa las ya de por sí delicadas temáticas sobre las que trabaja.

Drogas, exclusión social, familias desestructuradas… Eugene Richards se muestra siempre crudo, duro, no pretende dulcificar, sino conmover, golpear, hasta algunas veces provocar que el espectador tenga que retirar la vista de la fotografía. Sus imágenes están realizadas desde muy cerca, en ocasiones, a pocos centímetros, con el mérito enorme de haberse ganado la confianza del retratado para trabajar de esa manera, y con la honestidad de no querer ser condescendiente con lo que testimonia.

Y siempre mostrando a los que pierden… a los que se quedan sin un hijo, muerto en una guerra sin sentido a miles de kilómetros, o a los que sobreviven en un suburbio tercermundista del primer mundo, en una gran ciudad americana… ahí está el objetivo de Eugene Richards para contar su historia, en un riguroso blanco y negro, y con la seguridad de que el resultado será intenso, no apto para los que prefieran ver sólo el lado amable de la vida.

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War Is Personal

Todas las fotografías © Eugene Richards

John Hilliard y la “duda fotográfica”

La realidad de una fotografía no es la verdadera realidad, siempre es una interpretación de esa realidad. Aproximada o no, cercana o no, el fotógrafo selecciona el punto de vista, el encuadre, la perspectiva, el grado de desenfoque… son tantas las elecciones que un fotógrafo puede hacer, que podríamos crear decenas de imágenes  finales partiendo de una misma escena o momento.  Como decía Garry Winogrand, “yo fotografío para ver cómo quedan las cosas en la fotografía”. El inglés John Hilliard (nacido en 1945) es un artista que ha utilizado la fotografía para ponerla en cuestión, o por lo menos para evaluar los cimientos sobre los que se asienta (o se asentaba) en función de su identificación como “espejo de la realidad”. ¿Es verdad lo que vemos?,  ¿cómo interpretamos lo que vemos?, ¿qué o quién nos lleva a leer una fotografía de una determinada manera?. Son muchos los interrogantes que podrían surgir a partir de alguna de las obras de Hilliard, siempre inteligente en sus planteamientos y fines. Tal vez lo que podamos extraer de sus trabajos, y de otros de similar corte, es una razonable y meditada “duda” a la hora de aproximarnos a cualquier fotografía. Y cuantas más herramientas, de conocimiento y educación visual tengamos, mejor podremos resolver esa duda de la manera más acertada posible.

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© John Hilliard

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© John Hilliard, “Cause of death” (1974)

La frase fotográfica de los martes, por Edward Weston

“Consultar las reglas de composición antes de hacer una fotografía es como consultar las leyes de la gravedad antes de dar un paseo”.

Edward Weston.

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© Edward Weston

La frase fotográfica de los martes, por Garry Winogrand

“No es tu fotografía, es mi fotografía.”

Garry Winogrand en respuesta a alguien que le dijo en la calle que no le fotografiara.

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© Garry Winogrand

Una fotografía: “Boda de Don Julio Gadea, prefecto de Cuzco”, de Martín Chambi

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El peruano Martín Chambi (1891-1973) forma parte de la historia de la fotografía como el primer fotógrafo indígena que miró con ojos iguales a sus semejantes. Uno de esos ejemplos que fueron surgiendo en muchos lugares del planeta, de fotógrafos autóctonos, que recogieron las enseñanzas de, en muchos casos, fotógrafos europeos que “colonizaron” el mundo con la fotografía. Chambi lo hizo convirtiéndose en un fotógrafo de exquisita técnica, de la que se aprende en el día a día, enfrentándose a todo tipo de encargos comerciales, ya fuera una boda o un retrato a una autoridad de la zona. Y lo consiguió a pesar de provenir de una familia muy humilde, que le llevó a trabajar en una mina, hasta que reunió el dinero suficiente para aprender fotografía, que había conocido por un ingeniero de su empresa que documentaba el trabajo con su cámara, y de la que se enamoró para siempre.

Hemos querido mostrar el trabajo de Chambi con su conocida imagen “Boda de Don Julio Gadea, prefecto de Cuzco”, realizada en 1930, y que fue seleccionada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York como una de las grandes fotografías de la historia. De esta imagen destaca el admirable tratamiento de la luz que ilumina el rostro de los recién casados, y que los resalta del resto del grupo, que permanece en un segundo plano, más alejado, pero que se unen con esa diagonal trazada por la cola del traje de la novia, sujetada por dos niñas. Del cuadro emerge también la mirada fría y hermética del novio, Julio Gadea, prefecto de Cuzco, cuya elegante compostura nos hablan de su elevada condición social. No puedo dejar de observarle y sentir un pequeño escalofrío, con ese bello rostro, de los que parece que no dejan traslucir nada de su interior, por miedo a que conozcamos la verdad que esconden. Aparece orgulloso, desafiante, es una de las personas más poderosas de la ciudad, y así lo deja traslucir en su rostro. Su semblante contrasta con el de la candidez de su ya mujer, llamada Olimpia Arteta, que parece atesorar el brillo de los deseos cumplidos en aquel ya lejano día. En todo caso, son elucubraciones, como casi siempre que hablamos de una fotografía.

Lo que no son divagaciones es la evidente tensión y dinamismo que tiene la imagen, provocada por esa maravillosa luz que empapa a los contrayentes. Para centrar la mirada en los contrayentes y familiares, Chambi se permite la licencia de oscurecer la periferia de la imagen, lo que hoy en día conocemos como “viñeteado”, resaltando aún más el claroscuro y la iluminación que capitaliza principalmente la pareja. Una muestra del especial cuidado que ponía Chambi en los detalles, tanto en el momento de la toma, como en la fase del revelado, con un enorme dominio de la técnica, y el correcto y personalizado tratamiento que otorgaba a cada placa.

La frase fotográfica de los martes, por Alec Soth

“La fotografía tiene mucho que ver con la poesía. Es sugerente y fragmentaria, y en muchos aspectos poco satisfactoria. Es el arte de la limitación. Encuadrar el mundo. Es tan importante lo que dejas fuera como lo que decides incluir.”

Alec Soth.

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© Alec Soth